Satisfacciones e incomodidades

Por Alvaro Aurane - Editor de Política.

10 Julio 2009

La Presidenta se fue contenta. Camino al aeropuerto, Cristina Fernández le dijo a José Alperovich, a Beatriz Rojkés y a Sergio Mansilla que le "encanta" venir a Tucumán. El gobernador, la primera dama y el vicegobernador en los hechos terminaron felices el 9 de Julio. No hubo incidentes, como en 2004, cuando hubo enfrentamientos en la plaza; ni tragedias, como la de Juan Valdez, que murió el año pasado, aplastado por una tribuna que Defensa Civil había advertido que no era insegura.
Esta vez, no hubo anuncios de obras faraónicas, pero tampoco se vieron caras largas. Es que, como explica un ministro, cuando pasa el tiempo de las vacas gordas, los favores nacionales se acuerdan en charlas privadas, como la que el matrimonio Alperovich y la jefa de Estado mantuvieron durante 45 minutos en la madrugada de ayer.
Pero no todo fue color de rosa. Acaso, eso se evidencia en el magro discurso del dueño de casa: duró lo que un té y sólo pontificó la distribución de la riqueza. Evidenció la incomodidad de la circunstancia: el ganador provincial de los comicios del 28 de junio no pudo hablar del asunto frente a la gran derrotada nacional de esa jornada, que sigue sin admitir lo que pasó. Y, lo que no es menor, la renuncia impuesta a Mario Koltan y su eyección de la multimillonaria Administración de Programas Especiales de la Superintendencia de Servicios de Salud no fue la mejor retribución del kirchnerismo al favor alperovichista de ceder a Juan Manzur como ministro de Salud.
En 2008, ante la muerte en el hipódromo, Alperovich no dio su mensaje. En 2007, en cambio, habló durante 20 minutos. Defendió el plan económico, criticó a la oposición e hizo un pedido: llenar las urnas de buena memoria. Hace dos domingos, los argentinos se acordaron del kirchnerismo. Por las dudas, esta vez, el gobernador refirió a la patria y a los próceres.


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