METODOLOGIA INDICATIVA. Stamateas trata de despertar a los que se empecina en el descreimiento y en la desvalorización.
14 Junio 2009 Seguir en 

El autor describe en su libro las cosas negativas y destructivas que somos capaces de hacernos a nosotros mismos. La recuperación de la autoestima en riesgo, o directamente perdida, es su objetivo explícito.
Estas trampas muestran al boicoteado en posición de ignorancia, negación o negligencia sistemática respecto de la administración de su vida. Veamos algunas: yo no valgo nada; sin ti no existo; primero tú y último yo, lo dejo para después; yo no puedo, no me lo merezco, no tengo nada para dar; que la suerte me acompañe, etcétera.
Como toda obra con metodología indicativa, se trata de despertar o hacer ver otra visión a quien permanece empecinado en el descreimiento y en la desvalorización. Inevitablemente, las “trampas” mencionadas significan un camino a una depresión casi irreversible. El valor propio ha desaparecido tanto de adentro como de afuera (los otros).
Stamateas trata de enseñar a pensar y que los autoboicots del lector no impidan recibir esta enseñanza. Este mecanismo, según diversas escuelas, ha recibido otros nombres, tales como resistencia, negativismo, según se incluya el inconsciente o no como concepto teórico central.
El texto trata de construir un sujeto apto para recibir merecimientos por encima de su invalidez psíquica y afectiva. La depresión, como enfermedad aguda y crónica de la sociedad, patentiza el papel de la pérdida; atento a esto, el autor trata de suprimir la complicidad inevitable del enfermo.
Otro tema, implícito en el libro, es la relación entre la pasividad -el goce pasivo, diría algún psicoanalista- y el poder. Según ello, el sufrimiento por lo perdido reformula nuevas esperas y la esperanza forma parte, muchas veces, de la pasividad. Sufrir ha sido visto como una virtud reiterada pero no vocacional.
Acompañan al texto numerosos recuadros con frases de autores famosos de preciosa originalidad y actualidad. Constituyen un aditamento valioso a la temática.
© LA GACETA
Estas trampas muestran al boicoteado en posición de ignorancia, negación o negligencia sistemática respecto de la administración de su vida. Veamos algunas: yo no valgo nada; sin ti no existo; primero tú y último yo, lo dejo para después; yo no puedo, no me lo merezco, no tengo nada para dar; que la suerte me acompañe, etcétera.
Como toda obra con metodología indicativa, se trata de despertar o hacer ver otra visión a quien permanece empecinado en el descreimiento y en la desvalorización. Inevitablemente, las “trampas” mencionadas significan un camino a una depresión casi irreversible. El valor propio ha desaparecido tanto de adentro como de afuera (los otros).
Stamateas trata de enseñar a pensar y que los autoboicots del lector no impidan recibir esta enseñanza. Este mecanismo, según diversas escuelas, ha recibido otros nombres, tales como resistencia, negativismo, según se incluya el inconsciente o no como concepto teórico central.
El texto trata de construir un sujeto apto para recibir merecimientos por encima de su invalidez psíquica y afectiva. La depresión, como enfermedad aguda y crónica de la sociedad, patentiza el papel de la pérdida; atento a esto, el autor trata de suprimir la complicidad inevitable del enfermo.
Otro tema, implícito en el libro, es la relación entre la pasividad -el goce pasivo, diría algún psicoanalista- y el poder. Según ello, el sufrimiento por lo perdido reformula nuevas esperas y la esperanza forma parte, muchas veces, de la pasividad. Sufrir ha sido visto como una virtud reiterada pero no vocacional.
Acompañan al texto numerosos recuadros con frases de autores famosos de preciosa originalidad y actualidad. Constituyen un aditamento valioso a la temática.
© LA GACETA







