La promesa K y los números del "gurú"

Kirchner quiere fortalecer su alianza con Alperovich, que necesita plata para la obra pública. El juego de la triple "c": caja, caída y candidaturas. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.

12 Marzo 2009

"Quedate tranquilo, que yo sé quién es Alperovich". Esa frase, atribuida a Néstor Kirchner, cayó como un bálsamo en el entorno del gobernador. Fue la primera vez que el jefe de campaña nacional del oficialismo le transmitía más que confianza al mandatario tucumano. Claro que en las palabras del ex presidente había un "efecto Catamarca". Kirchner necesita hoy, más que siempre, de sus aliados.
Por eso esta no es una semana más para el Gobierno provincial. En la sede del Poder Ejecutivo, la jornada administrativa transita entre la tranquilidad política y la tensión socioeconómica.
Las malas nuevas, producto de la crisis mundial, auguran para Tucumán una caída del 30% promedio mensual en las ventas comerciales, algo que ya se había confirmado en el primer bimestre del año. Ese fue el diagnóstico que los empresarios e industriales le llevaron ayer al gobernador. En el sector privado la preocupación es creciente. Marzo es un mes de negociaciones salariales y nadie quiere arriesgar porcentajes ante el nefasto panorama financiero.
Otro dato que inquieta al poder es el descenso en torno del 40% en la obra privada en Tucumán. El desempleo está a la vuelta de la esquina en una actividad que forjó gran parte del crecimiento económico. Por eso Alperovich apela -más que siempre- a la obra pública como sostén de la gestión. Desde hace varios meses hay cierto retraso (promedio de 40 días) en el pago de los certificados de obras a las empresas. La intención oficial es ponerse al día (aprovechando la mano de la Casa Rosada) para llegar a las elecciones de octubre sin contratiempos. En realidad, el problema tiene otra arista: la Provincia no está en condiciones financieras para hacer frente a la redeterminación de precios por las obras ejecutadas. Al no haber inflación (la oficial ha demostrado que no hay incrementos de precios), esta es la oportunidad para ponerse al día con los proveedores y con los constructores.
Respecto del índice de precios al consumidor, en el Poder Ejecutivo consideran que lo peor ya pasó. Si bien el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dejó de efectuar las mediciones para el Gran Tucumán, en el Estado aún se hacen proyecciones. En ese trabajo preliminar se observó que durante diciembre se evidenció un fuerte salto de la inflación en la Provincia (entre un 1,2% y un 1,5%), por el impacto que tuvo el reajuste en las tarifas de los servicios públicos privatizados. Entre enero y el mes pasado, la inflación estuvo casi controlada. Como no hubo tanta actividad, los precios de los principales productos no sufrieron reajustes, evalúan en la sede del PE.
La recaudación provincial tampoco es una preocupación esencial. Los ingresos de Rentas del primer bimestre crecieron (18,5%) más que los de la AFIP (13,4%) y que los de las principales provincias del país. A manera de ejemplos, en Salta (-3%) y en Entre Ríos (-9%), la recaudación cayó por efecto de la crisis global, rompiendo la tendencia al alza del último lustro.
Varios gobernadores ya plantearon su inquietud a la Casa Rosada de que no podrán cerrar las cuentas de este año con equilibrio fiscal. En Jujuy y en Chaco, los empresarios están espantados con la posibilidad de que se ponga en funcionamiento nuevamente la maquinita de imprimir bonos. En Tucumán, por ahora, esa posibilidad es remota. Más allá de que haya acuerdos para no usar monedas espurias, la necesidad financiera siempre se impuso a los pactos fiscales que, con el paso del tiempo, se convirtieron en letra muerta.

Los sondeos mandan
En el entorno alperovichista los números y las proyecciones mandan. En ese contexto, en su último viaje a Buenos Aires, Alperovich recibió de parte del "gurú del poder" el sondeo que el mandatario suele hacer siete meses antes de cada elección. El analista Hugo Haime le acercó resultados que, según algunos voceros oficiales, estaba dentro de las probabilidades: Beatriz Alperovich tiene una intención de voto del 60%, mientras que entre los opositores, el más cercano es de apellido Bussi (Luis José), con un 9%. Más atrás, según las cifras que se manejan en Casa de Gobierno, se ubican Fernando Juri (5%) y el radical José Cano (3%). Con estos sondeos, las candidaturas oficiales van delineándose en el Frente para la Victoria. Es posible que el ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer, o el del Interior, Osvaldo Jaldo, acompañen a la esposa del gobernador en la nómina para la Cámara Alta. Jaldo también se inscribe como posible cabeza de lista de diputados, en la que Stella Maris Córdoba (a pedido de Kirchner) y Juan Salim ya tienen un espacio para continuar en la Cámara Baja.
En las próximas semanas se sucederán convocatorias sectoriales, por parte del Gobierno, con el fin de analizar el rumbo de cada rama de la actividad económica tucumana y, paralelamente, aceitar la maquinaria oficial con vistas a las elecciones del 25 de octubre. En tiempos de bonanzas como de crisis, el oficialismo instrumentará la misma estrategia: potenciar la obra pública, los subsidios y algunos que otros diferimientos impositivos para sostener una gestión que quiere conservar el poder por los siglos de los siglos.

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