Como buscar una aguja en un pajar
El violador serial sigue dando que hablar pero la pesquisa continúa empantanada. Demoras en las tareas para prevenir a los vecinos. Por Roberto Delgado - Prosecretario de Redacción.
En diciembre, el fiscal Guillermo Herrera fue lapidario con respecto a la pesquisa sobre el violador serial. "Está demostrado a nivel mundial que este tipo de investigaciones se resuelve en un 75% a raíz de un error del delincuente, y no por la perfección de la investigación", dijo, luego de pedir que la gente tuviera mucha paciencia y no se desesperara.
La frase dio la pauta de lo que es esta búsqueda policial parecida a tratar de encontrar una aguja en un pajar: todo depende de la suerte. Por ello la fiscala Adriana Giannoni reconoció hace tres días que no hay sospechosos y que, a un año de que se tuvo la convicción de que se trataba de un violador serial, la investigación está en pañales. "Se va haciendo camino al andar, porque ninguna provincia nace capacitada", dijo Giannoni cuando se le preguntó si fiscales y policías tenían preparación específica para atrapar un delincuente de estas características.
Además, según las apreciaciones del fiscal Herrera, al hecho de que todo dependa de un error del delincuente se agrega que el agresor "es un hombre inteligente que sabe mimetizarse". "Tengamos en cuenta que no hay ni siquiera una descripción certera. Buscamos a una persona en medio de un millón y medio que vive en la provincia", agregó Herrera. Con él coincidió el jefe de la División Delitos Complejos, Miguel Gómez, quien piensa que el violador se está informando a través de los medios de comunicación de los pasos de la investigación. Esto deja entrever la idea de que el delincuente actúa según un plan cuidadosamente estudiado, más que por compulsión, y que por ello será más difícil atraparlo.
Ahora la cuestión se agravó, porque el atacante, al parecer, no sólo actuó en los barrios del sur de la capital y de Lastenia, donde se lo buscaba, sino también en Yerba Buena, con lo cual el área geográfica de la investigación se amplía y aumentan las posibilidades de que el caso termine cerrándose sin culpable.
Los siete hechos vinculados al violador serial que se investigan desde febrero del año pasado -a estos podrían agregarse el de Yerba Buena y el manoseo a una nena de Villa Luján, la semana pasada- ofrecen muy pocos elementos que ayuden en la búsqueda: el buen trato a las víctimas antes de la agresión, la bicicleta (roja o negra), la moto negra y muy poco más; a tal punto que hay identikits coincidentes pero muy generales, y descripciones muy vagas. De hecho, las causas siguen en manos de cuatro fiscales, porque los pocos datos obtenidos no coinciden específicamente. En cinco casos se han detectado coincidencias genéticas, y en otro, aunque la muestra estaba degradada, se juzgó que se trataba del mismo agresor, por el lugar.
En otra pesquisa por violación, la de la nena B., de Lastenia -que investiga Herrera- se han producido demoras que no se pueden explicar y que se contraponen con la furia vecinal y el apuro por que se resuelvan estas agresiones: las muestras de material genético que se iban a enviar para su estudio a Buenos Aires aún están en nuestra provincia. Las mandarían la semana que viene, si se supera la burocracia. El ataque ocurrió en noviembre y ya pasaron cuatro meses. Se estima que un pedido de estudio genético se resuelve en una semana, que el análisis demora otras dos en Buenos Aires y otros siete días tarda en regresar la respuesta. La causa de Lastenia tiene, pues, tres meses de atraso, a los que habría que agregarles un mes hasta tener el estudio, sólo para saber si coincide con los otros cinco casos que investiga la fiscala Giannoni.
Sin protocolos
Por su parte, el ataque en Yerba Buena revela no sólo que los investigadores van haciendo camino al andar sino que aún no se diseñaron protocolos de trabajo. Ya en marzo del año pasado se reveló acerca del violador serial en los barrios del sur de la capital, pero en la comisaría de Yerba Buena no se dieron por enterados. La fiscala Giannoni pidió sanciones para el policía que recibió la denuncia del ataque a una nena en Barrio XIII; pero el comisario Víctor Pacheco, segundo jefe de la Regional Norte, explicó que sólo se aplicó una sanción disciplinaria por la demora de siete meses en avisar a la fiscala, porque "se tomó la denuncia como correspondía y se secuestró la ropa como correspondía.... no hubo ninguna irregularidad". Si se hizo todo como correspondía, ¿qué pasó con la causa? Aparentemente, durmió acunada por la burocracia policial. Por eso las muestras genéticas tomadas luego de este ataque fueron enviadas a Buenos Aires en setiembre, siete meses después del ataque.
En la comisaría de Yerba Buena, por cierto, tampoco se dieron por enterados de que se podía hacer prevención, una de las pocas estrategias aplicables para evitar nuevos ataques. Mientras tanto, en los barrios al sur de la capital 400 policías recorrían las calles repartiendo folletos y advirtiendo a los padres que no dejaran solos a sus hijos. La prevención, según el comisario Hugo Cabezas, subjefe de Delitos Complejos, se va a implementar ahora: comenzará una campaña "entre investigadores, medios de prensa y la sociedad". Un año tarde, mientras se espera que el atacante cometa un error.








