La violencia en el fútbol reapareció en Mendoza

09 Marzo 2009

Las escenas de violencia del jueves a la noche en el estadio Mundialista de Mendoza, donde Godoy Cruz y San Martín jugaban un partido de Primera división, volvieron a avergonzar al fútbol. Una vez más, y sin contemplaciones, un grupo de delincuentes comunes se mezcló con quienes asisten a una cancha a presenciar un espectáculo deportivo y a alentar a su club favorito. Como resultado, hicieron prevalecer su ley, aun a pesar de un publicitado gigantesco operativo de seguridad que involucró a más de 800 efectivos de la Policía cuyana. Recién durante este semana se conocerá qué decisión tomará la AFA con respecto al partido que debió suspenderse; por estas horas, las acusaciones se multiplican, los culpables no aparecen y la polémica se halla en su punto máximo.
La fase previa del trascendente cotejo -debido a la situación de ambos protagonistas con respecto al descenso- constituyó una advertencia que no fue correctamente entendida por quienes debían controlar el orden. Las amenazas proferidas por los mendocinos contra los simpatizantes tucumanos, a raíz de una supuesta emboscada sufrida en la primera rueda, se hicieron públicas a través de diversos foros de internet. Pero en los hechos, la situación superó a los agentes del orden, de modo tal la hinchada local se trenzó con ellos en una verdadera batalla campal.
Cuando se jugaba el segundo tiempo y dado el cariz que habían tomado los hechos generados en la etapa inicial, el árbitro Diego Abal preguntó a la Policía por las garantías y recibió como respuesta de que existían afuera, pero no adentro del estadio. Por eso paró el partido, en el afán de preservar la integridad de jugadores, entrenadores y del público ajeno a la barbarie. Los violentos sucesos dejaron así al desnudo una gruesa falla en el operativo, pese a la cantidad de efectivos afectados: se pensó más en prevenir que ambas hinchadas chocaran que en el control interno. De hecho, los fanáticos tucumanos que llegaron al “Malvinas Argentinas” fueron rigurosamente escoltados hasta el estadio y no tuvieron contacto con los mendocinos. Pero cuando éstos trataron de ir a su encuentro, comenzó el caos.
Nada se sabe por estas horas qué tipo de medidas aplicará la Asociación del Fútbol Argentino. El árbitro ya elevó su informe y el club local cuenta con algunos días más para presentar su descargo. Los últimos antecedentes sobre situaciones similares contemplaron sanciones económicas y la continuidad de los partidos. Para Godoy Cruz, la difícil situación no es nueva: en 2006, sus barrabravas produjeron desmanes de similares características en ocasión de un partido con Arsenal.
En medio de todo tipo de comentarios, las observaciones del arquero de San Martín, Marcos Gutiérrez, aportan una visión que habrá que tomar en cuenta a la hora de las posibles sanciones. “Había una predisposición de la hinchada de Godoy Cruz para terminar mal el espectáculo. Con eso arruinaron todo y perjudicaron a todos. Los dirigentes deben tomar conciencia de que el fútbol es un espectáculo que genera dinero y gastos. San Martín fue perjudicado y los mendocinos deben decir quiénes fueron los responsables ”, analizó.
Más allá de las roturas de las instalaciones del estadio, de los balazos de goma y de las piedras arrojadas en grandes cantidades, lo triste y preocupante de este escándalo es que se registraron sin ninguna necesidad numerosos heridos. Además, como ocurre siempre en situaciones de este tipo, se confabularon la violencia y la intolerancia para generar un acontecimiento vergonzoso. De aquí en más, las leyes deportivas y las relacionadas con la seguridad en el área deberán castigar como corresponde y sin miramientos a los responsables.

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