La guerra de las damas

En la carrera al Senado, Stella Maris Córdoba y Beatriz Rojkés desplegaron discursos que revelan diferencias. El gobernador le escapó al palco de Néstor Kirchner en Catamarca. La pelea de los Juri. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.

08 Marzo 2009

El partido por las candidaturas de mayor jerarquía política empezó a disputarse en el oficialismo tucumano. La puja se incentivó a partir de las sesudas reflexiones de un empinado vocero del gobernador José Alperovich. Sergio Mansilla, presidente subrogante de la Legislatura, había afirmado sin medias tintas: "Nosotros nos jugamos a provincializar la elección". Esto equivalía a tapar a Néstor y Cristina Kirchner con una alfombra.
"En los primeros cuatro años influía mucho la tarea de Néstor Kirchner en el país; hoy la realidad cambió", se había sincerado el hiperalperovichista Mansilla hacia el 17 de febrero, cuando el matrimonio presidencial se hallaba arrinconado por la crisis económica global y por la Mesa de Enlace Agropecuaria.
Alperovich no hizo nada por desdibujar ese crudo diagnóstico el domingo pasado, cuando en el discurso de apertura de sesiones legislativas despojó de toda atribución de paternidad personalizada a la asistencia recibida de la administración federal. Habló del gobierno nacional pero no de los Kirchner, ni siquiera al elogiar la política jubilatoria de la Casa Rosada. Fue un gesto de austeridad republicana que contrasta, sin embargo, con la permanente confusión entre el aparato estatal y la persona del jefe del Poder Ejecutivo que se verifica cotidianamente. Esto puede verse con claridad en los vehículos que circulan por la provincia con la leyenda "Gobernación Alperovich".
La ausencia de autocrítica institucional no impidió el aplauso unánime de los legisladores oficialistas, aun cuando más de uno masculla por lo bajo los papelones que los hace pasar Alperovich en las más diversas materias. El recorte de las dietas legislativas fue el más reciente y estuvo acompañado por la suba correlativa de impopularidad. Mansilla corre el riesgo de tener que pagar los platos rotos de esos malos tratos si prospera su desplazamiento de la presidencia subrogante. ¿Roque Alvarez será el más firme postulante a ese cargo? Sus partidarios afirmaron que experiencia y pergaminos peronistas no le faltan al ex diputado nacional.
  El matrimonio presidencial percibió que se acercaba al abismo en los últimos días, por lo que prefirió pactar un arreglo parcial con los ruralistas y rescatar el problema de la inseguridad como un dato tangible y no como un subproducto de estados emocionales de mentalidades de derecha. No existen certezas de que esas actitudes vayan a plasmarse en tendencias orientadoras de la acción de la pareja presidencial.

En la zona gris
 Alperovich navega en esa zona gris de gobernadores que con mayor o menor visibilidad trata de obtener réditos políticos del kirchnerismo sin enredarse en exceso con fidelidades que pueden volverse incómodas.
Prueba de esto es que el jueves pasado le escapó a esa demostración de fe verticalista que constituyó el acto de apoyo a las listas legislativas del Frente de la Victoria en Catamarca durante el primer test electoral de 2009.
Néstor arengó calurosamente a la heterogénea combinación de kirchneristas, saadistas y barrionuevistas que desafía al gobernador Eduardo Brizuela del Moral, aliado de Julio César Cleto Cobos. Permaneció, así, lejos de Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Luis Beder Herrera (La Rioja), Néstor Capitanich (Chaco) y Edgardo Insfrán (Formosa), los gobernadores que pusieron la cara frente a lo que parece ser una probable derrota del oficialismo nacional. Saadistas y barrionuevistas aparentan ser socios poco confiables, con más odios que simpatías por el ex presidente. Zamora se alejó de Brizuela del Moral cuando este siguió tras de Cobos.
Alperovich permaneció fiel a su tesis de provincializar los comicios al no subirse a la comitiva kirchnerista que desembarcó en Catamarca para apoyar el acto electoral de hoy. Si el Frente de la Victoria pierde en Catamarca, a él no lo alcanzarán los efectos del desastre.El discurso de Néstor careció de circunloquios: "hagamos entender al gobernador de Catamarca que él también tiene que trabajar junto a la Presidente". Algunos kirchneristas desafectos a la Casa de Gobierno tomaron nota de las palabras del santacruceño.
 
Entre la física y la política
Las audaces afirmaciones de Mansilla golpearon reciamente en el tejado kirchnerista. A la movida de la diputada Beatriz Rojkés como candidata a primera senadora correspondió una idéntica de su par Stella Maris Córdoba, que pretende también una postulación privilegiada en esa cámara.
Los discursos del viernes marcaron con nitidez dos estrategias bien diferenciadas. La diputada Rojkés valorizó la acción gubernamental de Alperovich, su principal patrocinante político en el mercado peronista  Este proyecto vino madurando durante 2008 y salió a la superficie en el año electoral para encolumnar las huestes oficialistas detrás de la voluntad de la Casa de Gobierno.
Córdoba desplegó un mensaje opuesto al de Mansilla y a la de cúspide la Casa de Gobierno. "A los Kirchner les debemos tender una alfombra roja porque hicieron el 99% de las obras públicas en los últimos años", planteó la diputada, que goza de la extrema confianza del matrimonio gobernante: es presidenta de la Comisión Bicameral de Seguimiento de los organismos de Inteligencia, entre ellas, la SIDE, y vicepresidenta del Jurado de Enjuiciamiento del Consejo de la Magistratura. Estos antecedentes forman parte de su perfil ideológico-político. Emilio Pérsico, jefe del Movimiento Evita, vino a oficializar la propuesta de Córdoba senadora. Este líder piquetero permaneció dentro del PJ y pasó a formar parte del consejo nacional partidario conducido por Néstor. Dentro de las filas kirchneristas ligadas más directamente a Néstor y a Cristina reinaba la indignación por la operación alperovichista de asociar al gobernador con las obras financiadas por el tesoro nacional. Se instaló una tensión con final abierto. Si Córdoba se ubicara finalmente como segunda senadora -con Rojkés en el primer escalón-, se frustraría la inserción de un dirigente leal al gobernador. Siempre se especuló con que él se reservaba esta vía de salida para retornar al Senado si llegara a fallar el operativo reeleccionista. Existen, naturalmente, otras opciones. Por ahora, sólo hay fintas.
Fernando Juri mantiene abierto su proyecto de alianzas, que se oficializará este mes. El ex vicegobernador había congelado toda relación política con su primo Fernando Juri Debo desde fines del año pasado. En estos días sólo se blanqueó lo que era un secreto a voces: no hay ningún lazo entre ellos. Juri Debo es alperovichista de ¿la primera hora?

 

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