Una obra trascendente para Yerba Buena

05 Marzo 2009
Una de las instancias más gratificantes para cualquier jefe municipal, es la inauguración de obras públicas, digamos "visibles": el pavimento, el edificio nuevo, el puente, el semáforo y trabajos similares. Es decir, aquellas realizaciones cuya habilitación se inicia en una ceremonia, con corte de cinta y con discursos. Está bien que así sea. Ningún logro de ellos se obtiene sin esfuerzo, y es legítimo que quien lo hizo posible, con su equipo, se complazca al protagonizar la respectiva ceremonia.
Pero hay otras obras públicas que, cuando se ejecutan, no tienen esa visibilidad, ni quedan inauguradas con cintas y alocuciones. Y, sin embargo, a veces poseen muchísima mayor trascendencia, porque significan un cuantioso beneficio para la población que las requería desde muchos años atrás. Es, por ejemplo, el caso de las instalaciones cloacales. Nadie puede discutir su carácter de adelanto fundamental.El intendente de Yerba Buena, hace pocos días, formuló el tradicional balance de lo realizado hasta la fecha, ante los concejales y el público que concurrió al recinto. Como lo hemos informado, manifestó que durante la gestión del año que va corriendo, constituirá su prioridad la extensión de la red cloacal, que aspira a ampliar de manera que cubra toda la jurisdicción.
Se trata de un anuncio de la más destacada importancia, y es justo subrayarlo así. Hace pocos días, a propósito del control de tránsito, recordábamos un hecho sabido y notorio. Esto es que Yerba Buena se ha convertido en un municipio de muy considerable envergadura, por la cantidad de su población, por el número e importancia de sus viviendas y por su intenso y activísimo comercio. Tal circunstancia torna imprescindiblemente necesario que las consiguientes obras de infraestructura acompañen un proceso de crecimiento que no hace sino acentuarse a diario.
Contar con una red cloacal que tenga la dimensión adecuada para atender toda el área, viene a ser un requerimiento de mayúsculo interés general. Parece innecesario ponderar todas las ventajas que, en materia de salubridad pública, se derivan de un servicio de esa naturaleza. Ninguna inversión, por importante que sea su monto, puede considerarse más justificada y premiosa que ella. De allí que el hecho de que el jefe municipal la anuncie como la mayor prioridad a atender, debe entenderse positivo desde todo punto de vista. Es de esperar que el esfuerzo presupuestario que tales trabajos implican, reciba el apoyo decidido del Estado Provincial, habida cuenta de los beneficios inmediatos que han de derivarse.
Por cierto que esto no quiere decir que deban descuidarse, entretanto, otros requerimientos de Yerba Buena, que constan en la crónica que dedicamos al mensaje del intendente. Están, por ejemplo, los problemas de falta de agua potable que plantean los habitantes del Barrio San José III, y que por cierto resulta urgente atender. Una normal provisión de líquido es básica para la vida regular de todo núcleo de población, y significa también un requerimiento impostergable de la salubridad pública. Los barrios San José I y II, por su parte, ponen el acento en la necesidad de vigilancia nocturna, lo que tampoco es un tema menor y por tanto debe ser atendido.
Y la ocasión es propicia para insistir en otra consideración que formulamos días pasados. El crecimiento de Yerba Buena ha determinado una singular intensidad del tránsito por su arteria troncal. La prevención de accidentes se convierte entonces en algo que debe ser preocupación permanente de las autoridades, en todos los momentos de la jornada.

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