Salud y vacunas para todos

El 25% de los niños del mundo no tiene acceso a la inmunización básica. Negarles un desarrollo normal es no respetar su derecho a una vida sana. Por María Ester Véliz - Redacción LA GACETA.

03 Marzo 2009

Cada año nacen en el mundo alrededor de 130 millones de niños, y cerca de 1,5 millón muere por no tener acceso a las vacunas. Hasta fines de la década del 80 sólo el 20% de los niños recibía la inmunización más básica. En 1990 se produjo un gran salto: el 75% de la población infantil comenzó a ser vacunado contra las seis enfermedades que se pueden evitar con inmunización: tos convulsa, tuberculosis, tétanos, polio, sarampión y difteria. Desde entonces no se hicieron grandes avances.
Lo positivo, para el Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) es que gracias a la vacunación se han salvado más de 20 millones de vidas en las últimas dos décadas. La muerte por sarampión, una de las enfermedades letales, descendió casi las dos terceras partes en la última década.La vacuna contra el tétanos salvó a cientos de miles de madres y recién nacidos, y la polio está a punto de ser erradicada.
No obstante, el 25 % de la niñez del planeta se encuentra desprotegida, o sea que sufre discriminación y violación a los derechos a la salud. El hecho se agrava si se tiene en cuenta que a quienes se les deniega el acceso a las vacunas viven en países con economías resquebrajadas y pertenecen a familias con necesidades básicas insatisfechas.

Muertes evitables
Tucumán tiene un importante número de niños que no tiene acceso a la inmunización. Son hijos de las 400.000 familias que viven en la indigencia y su salud depende pura y exclusivamente del Estado. En el mejor de los casos reciben las dosis contempladas en el calendario obligatorio y gratuito de vacunación. Pero no pueden protegerse de otras enfermedades infectocontagiosas muy peligrosas que dejan graves secuelas y ponen en riesgo la vida -como la meningitis bacteriana, por ejemplo- por la sencilla razón de que sus padres no tienen dinero para comprar la vacuna. Justamente, entre los últimos meses de 2008 y lo que va del año fallecieron en Tucumán más de una docena de niños con meningitis bacteriana, de entre cuatro meses y 13 años. La mayoría de las víctimas fueron afectadas por las bacterias neumococo y meningococo, aunque también hubo casos con germen no identificado.

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No hay brote
Como no hubo un brote de la enfermedad sino casos dispersos en la geografía tucumana (no se detectaron dos contagios en una misma familia, cuadra o barrio), el Estado no implementó la vacunación masiva contra el microorganismo. Desde el punto de vista epidemiológico no corresponde en estos casos. Se inmuniza la población en riesgo sólo cuando existe un brote. Desde el punto de vista humano es un deber proteger la niñez, especialmente a la más desvalida. Las víctimas vivían en barrios del cordón periurbano y en el interior, y no tenían obra social. Los gobernantes tienen que entender que es necesario progresar y ampliar el calendario de inmunizaciones. Para eso se necesitan más esfuerzos, más plata y más campañas de concientización.

En el aula
Por otra parte, la escuela es el ámbito propicio para la propagación y el contagio de enfermedades, algunas fáciles de contraer como la pediculosis, la conjuntivitis y las diarreas. Los padres tienen que poner en marcha todas las herramientas de prevención en este momento, cuando los chicos se aprontan a volver al aula y antes de que comience la época fría del año. Antes que nada, completar el calendario de vacunación y, si se cuenta con poder adquisitivo para comprar las vacunas contra las enfermedades que no están contempladas en el esquema obligatorio, consultar al médico de cabecera, al pediatra o al infectólogo para que extienda la prescripción médica.

Lucha contra el dengue
La confirmación de un caso de dengue importado en Tucumán (contraído en zonas endémicas, limítrofes con Bolivia o Brasil) dispara la alerta en la provincia. Como no existen vacunas para prevenir esta patología infectocontagiosa, la única arma disponible que tiene la población para frenar los contagios es la lucha contra el vector, el mosquito Aedes aegypti, que al picar transmite el virus de la enfermedad.
El mosquito se encuentra en Tucumán, pero no está contaminado. Desde el Siprosa aseguran que las 13 personas sospechadas de haberse contagiado de dengue -y a las cuales se les realizaron muestras de sangre- permanecen aisladas en sus hogares y protegidas para que no sean picadas por los mosquitos. No obstante, es necesario extremar las medidas de prevención. Epidemiólogos e infectólogos insisten en que la lucha contra el vector es hogareña. Cada familia tiene que erradicar de su vivienda los mosquitos y las fuentes de agua para evitar el desove y la multiplicación del insecto. Pero además, es necesario que la gente evite los viajes de placer o de compras a zonas fronterizas con Brasil y con Bolivia específicamente, donde la cepa del virus del dengue hemorrágico (un tipo severo de la enfermedad, que puede llevar a la muerte) ya produjo más de 30.000 contagios.
La prudencia es la mejor compañera para hacerle frente a esta situación.

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