El retorno del Dakar, un desafío para todo el país

02 Marzo 2009

El éxito deportivo y la gran aceptación que produjo en el público fueron los motivos que esgrimió la empresa organizadora del Rally Dakar para decidir el retorno de la prueba en 2010 a la Argentina y Chile. A sólo un mes y medio de finalizada la edición 2009, que representó la primera incursión en terreno sudamericano, la Amaury Sport Organisation determinó el regreso, lo que fue recibido por los gobiernos de ambos países con gran beneplácito. La consideración que sobre el asunto expresó el secretario de Turismo argentino, Enrique Meyer, de alguna manera sintetiza el valor que tuvo la experiencia de enero: “fue la acción de promoción turística más importante de la historia”. Pero, aun frente a la satisfacción compartida, la futura edición deberá mejorar aspectos tales como la seguridad, la elección de los caminos, y considerar con más atención un punto clave, el ecológico.
No son pocos los países del mundo que aspiran a organizar la competencia. Con ella, se despierta el interés turístico y se dinamiza la economía de los lugares por donde transita la caravana de vehículos. Ser sede de un espectáculo internacional de esta envergadura no es un asunto que se resuelva en pocos días, y cuando se lo logra, no se debe perder la oportunidad para poner de manifiesto la capacidad organizativa, amparada en el potencial estructural y humano. Ello fue posible en la edición 2009 gracias al esfuerzo mancomunado de la Nación y de varias provincias, algo plausible desde todo punto de vista.
El otro aspecto relevante de la prueba de este año fue el interés puesto de manifiesto por el público. En plena temporada de vacaciones, enormes legiones se movilizaron a los caminos, algo que fue elogiado por los participantes y los organizadores.
Con vistas a la próxima experiencia, cuyos detalles se conocerán en los próximos días, la expectativa es grande, pero también son varias las cosas en las que se deberá trabajar. Una de ellas es la seguridad: en la carrera pasada se produjo la muerte de un participante en La Pampa -aún no explicada por completo por los responsables- y otra en Chile en un accidente callejero, pero a la luz de las imágenes difundidas, sólo el destino quiso que no se produjeran más desgracias. En innumerables ocasiones, el público tomó riesgos innecesarios para ver de cerca a los competidores; incluso los propios organizadores efectuaron una selección de caminos por zonas extremadamente peligrosas o densamente pobladas. Es una obligación que para 2010 se zanjen esas cuestiones.
También habrá que poner mayor celo en el cuidado y defensa de la ecología. Muchas agrupaciones se movilizaron en la carrera pasada para denunciar lo que consideraron un daño medioambiental producto de la invasión de la industria automotriz sobre la flora y fauna autóctona de los sitios recorridos. Especial atención se puso también en denunciar el paso de la caravana por sectores considera dos patrimonios arqueológicos.
En el campo de la expectativa, la propuesta de Chile de sumar etapas y desplazar la caravana más hacia el norte de ese país, representa una posibilidad para que la competencia pueda ingresar en territorio argentino por Salta o Jujuy, con lo cual Tucumán podría verse incluido. Aunque ello es sólo una conjetura, sin embargo constituye una esperanza para los fanáticos que este año debieron trasladarse a Catamarca o a La Rioja para ver el paso de los vehículos.
Así como el retorno del Dakar en 2010 es una realidad, también lo tendrá que ser el armado de un aceitado esquema de trabajo que no deje nada librado al azar. Aprender de los errores y corregirlos debe ser el lema que impulse a los responsables; respetar y disfrutar de la fiesta, el de los espectadores.

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