La carta de la buena onda

LA GACETA
LA GACETA
01 Marzo 2009

ATENDIDO, RECUPERADO Y AGRADECIDO
Nobleza obliga. Siempre se escuchan las cosas malas que se dicen que suceden en los hospitales y las buenas quedan como una simple obligación cumplida. En mi caso creo que debo agradecer, para que sirva de motivación a quienes lean esta misiva y así se animen a imitar o a continuar en tan atinada y humanitaria labor. Dios me llevó a concurrir al Hospital de Concepción. Allí encontré gente atenta, servicial, responsable y comprometida con la salud del enfermo. Padezco una patología llamada espondilitis anquilosante. A los 40 años ya no podía trabajar y me vi obligado a vivir de la caridad para poder alimentar a mis tres hijos pequeños. Gracias a la gestión y perseverancia del Servicio Social de ese hospital y al apoyo de la dirección, me consiguieron una nueva droga, de elevado costo pero eficaz resultado, que cambió mi vida. Estoy superando mi discapacidad y paulatinamente voy recuperándome. Volví a ejercer mi oficio de electricista. Si bien es cierto la droga ahora me la provee el PROFE, fue ese hospital y el médico que me trata, quienes me indicaron el camino de la recuperación. en nombre de mis hijos.

Héctor Eduardo Cuello
Dall a Asta 2.012
Concepción (Tucumán)

 

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