RIO DE JANEIRO.- Medio siglo después de su muerte prematura y en momentos en que se celebran los 100 años de su nacimiento, la cantante Carmen Miranda sigue generando polémica en Brasil, el país del cual llegó a ser el símbolo indiscutido en la década del 40, cuando fue una de las máximas estrellas de Hollywood. "Carmen Miranda es para Brasil lo que es Carlos Gardel para la Argentina, Edith Piaf para Francia y Elvis Presley para Estados Unidos", aseguró el cantautor Eduardo Dusek, uno de los muchos músicos brasileños que se declaran admiradores de la artista.
La cantante nacida en Portugal el 9 de febrero de 1909, surgió en el escenario musical como un huracán a los 20 años de edad. Con sus vestidos ajustados y brillantes, equilibrada sobre tacones altísimos, la joven de 1,54 metros se agigantaba sobre el escenario entonando canciones alegres, inspiradas en los festejos del carnaval carioca. Durante una década fue la máxima estrella de la canción de Brasil, pero el clima de adoración en torno a su figura empezó a cambiar en 1940, cuando dio sus primeros pasos en Hollywood y se convirtió en celebridad instantánea.
Según el periodista Ruy Castro, autor de una biografía de la cantante lanzada en 2005, Miranda fue una figura central de la revolución vivida por la canción popular brasileña en los años 30: "fue la primera estrella del disco, de la radio y el cine nacionales. En ese entonces ella sí fue la portavoz de nuestra identidad".
Pero cuando se fue a EE.UU. de la mano del magnate del de Nueva York Lee Schubert, la artista pasó a enfrentar manifestaciones de hostilidad en Brasil,donde la prensa la acusaba de "americanizada". Por ese entonces, Miranda había conquistado EE.UU.. Llegó a ser la artista mejor pagada de Hollywood, que la apodó la "Brazilian Bombshell" (bomba brasileña). Pero para muchos de sus compatriotas de la época, esa Carmen que aparecía en la pantalla grande no era la cara de Brasil, sino una "caricatura" de un país alegre, romántico, tropical-, pero sin perspectivas de desarrollarse.
Muchos años después de su muerte, Carmen Miranda sólo permaneció en la memoria de los brasileños como una figura folclórica, y no como una artista que reflejó el alma de su pueblo.
Ello empezó a cambiar en la década del 70, cuando el cantautor Caetano Veloso apuntó a la artista como una de las inspiradoras del movimiento musical "Tropicalia": "descubrimos que (ella) era nuestra caricatura y nuestra radiografía", dijo.
La "rehabilitación" de Carmen Miranda se reflejó en los últimos años en la inauguración de un pequeño museo, donde están en exhibición algunos de sus vestidos y sus más de 500 pares de zapatos, que también formaron parte de una muestra durante la última Sao Paulo Fashion Week, dedicada al tema "Brasilidad". "Carmen Miranda es mucho más grande que este museo", dijo su director César Balbi. (dpa).







