Leopoldo Deza: "A veces, en las peores situaciones se componen las mejores cosas"
"Jugar con la música entre amigos, como en los viejos tiempos". Eso es lo que se propone el tucumano Leopoldo Deza para el recital que ofrecerá mañana junto a la percusionista Paula Paz y músicos invitados.
Le dedicó la vida a la música, pero cada día le resultaba más difícil vivir y poder darle el tiempo necesario. Hasta que en 2005 se radicó en Buenos Aires, aunque nunca se haya ido de Tucumán. Al menos el corazón de Leopoldo Deza sigue en nuestra provincia, donde mañana actuará nuevamente. A las 22.30 se presentará junto a Paula Paz en El árbol de Galeano (Rivadavia 435).
En Buenos Aires, Deza grabó con Litto Nebbia, quien en 1990 había producido el disco de Mate de Luna, grupo que integró el tucumano. Y también grabó con Andrés Calamaro el disco "El palacio de las flores", entre muchas otras colaboraciones. Entre ellas, con Karma Sudaca, para su próximo CD. A días de su partida de Tucumán comenzó la charla que mantuvo con LA GACETA.
- ¿Por qué te fuiste de Tucumán?
- Para poder trabajar con la música. Me gusta lo que hago y me niego a hacer cualquier otra cosa. Acá no se podía hacer mucho, estaba aburrido y ya empezaban cosas como esto de que no hay noche (por el tope horario).

- ¿Te gusta Buenos Aires?
- Me gusta mucgo porque puedo trabajar y también porque hay muchas opciones para todo, pero no me gusta la vida de allá; pareciera que si juntás mucha gente en un lugar todos se terminan quedando solos. Si yo pudiera hacer en Tucumán lo que hago allá, no me hubiera ido.
- ¿Tenés pensado volver?
- Esa es la idea, pero dentro de un par de años. Yo trabajo allá y vengo cada tanto a Tucumán de visita; me gustaría en algún momento que fuera al revés, e ir de vez en cuando y traer trabajo para hacerlo acá, bajo el cielo abierto de Amaicha, el paraíso.

- ¿Sería más productivo?
No sé si artística pero sí humanamente. Es raro el proceso creativo, a veces uno compone las mejores cosas en las peores situaciones.
- ¿Qué hacías en Tucumán antes de irte?
-Tocaba en casamientos, entre otras cosas. Vivía de eso y ganaba plata. Pero ya me empezaba a plantear otras cosas y cada vez se podían hacer menos trabajos de manera independiente.
- ¿A qué pensás que se deba eso?
- No sé a qué... sí sé en realidad. Por la misma razón por la que hay cada vez menos quioscos o almacenes; hoy tenés que poner un drugstore o un supermercado. En las cuestiones artísticas es lo mismo, y si no estás en un sello grande, no estás. El crecimiento en lo cultural acá se mide según la cantidad de artistas de afuera que vienen a la provincia. Es muy importante ser una plaza atractiva para los espectáculos de afuera, pero no hay una política clara para producir a artistas locales. Y eso es muy doloroso en un lugar como Tucumán, que es un semillero de artistas brillantes.
- ¿Cómo es tu trabajo en Buenos Aires?
- Hago arreglos musicales y trabajo como sesionista grabando con algunos artistas; también tenemos una banda con Paula y otros músicos. Gran parte del laburo lo hago en mi casa y salgo cuando tengo que ir a grabar. Estoy medio encuevado, y si tuviera un trabajo en el que tenga que subirme al subte y al colectivo todos los días no hubiera durado ni un mes.
- ¿Qué es lo que se extraña de Tucumán?
La vida provinciana tiene una cuestión comunitaria mucho más fuerte. No sé cómo estará la cosa ahora, pero cuando yo estaba acá íbamos a tocar a cualquier bar y si en una mesa había un músico amigo seguro lo invitabas. En las grandes ciudades cada uno cuida su quiosquito y cuando te das cuenta vos estás haciendo lo mismo. También extraño eso de juntarse a zapar con los amigos porque sí nomás; eso es muy propio de los músicos del interior.







