Cristian, Evangelina, Alexandra, María y Pedro entran en fila a la sala de audición. Su silencio parece reflejar cierta tranquilidad, pero lo cierto es que el temor y el nerviosismo los enmudecen. Quien rompe el hielo es el productor Sergio Weinzettel. “Hace un rato estábamos de muy mal humor porque no habíamos comido. Es probable que no los descartemos a todos ustedes como hicimos con los anteriores participantes”, comenta. Lo dice con una seriedad inquebrantable. Pero la misericordia le permite esbozar una enorme sonrisa que los chicos no tardan en interpretar. Ahora que las piernas ya no les tiemblan, los cinco jóvenes se animan a empezar a cantar.
Cristian elige una canción de Paolo Ragone llamada “La voy a buscar”. Cuando termina de cantar, Rubén Goldín y Lorena Blanco (los otros dos seleccionadores) le agradecen al unísono. María deslumbra a todos con una canción de salsa que acompaña con un sensual baile. Pedro apuesta por una zamba y Alexandra interpreta una canción que Mercedes Sosa suele entonar con una rigurosidad impecable. Por último Evangelina entona con una delicada voz “A fuego lento” de Roxana.
El jurado juega y se divierte con los chicos y viceversa. El clima es agradable y la tensión un recuerdo lejano. De esta manera desfilan las voces y los ánimos de este quinteto de aspirantes que buscan su lugar en la academia de “Operación triunfo”.
Cuando todos han terminado, Weinzettel los conduce nuevamente a la salida. “El veredicto se lo comunicamos por vía telefónica. Si en una semana no reciben nuestro llamado quiere decir que no quedaron seleccionados”, dice con una mueca burlona que el quinteto festeja con risas distendidas.












