Ilusionados con la fama

Sueñan con el éxito y con convertirse en cantantes se presentaron ayer al casting del concurso televisivo de Telefe. Cientos de jóvenes tucumanos esperaron pacientemente en la fila para audicionar ante el jurado. Muchos esperan igualar a "Benja", el joven tucumano que ganó la anterior edición.

COMPAÑERISMO. Aunque compitieron entre sí, en la fila se notó la buena onda de los chicos que pretenden ingresar al concurso televisivo de canto. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
COMPAÑERISMO. Aunque compitieron entre sí, en la fila se notó la buena onda de los chicos que pretenden ingresar al concurso televisivo de canto. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
27 Enero 2009

Desde el domingo a las 18, la vereda de Canal 8 (Laprida 130), es el lugar de encuentro de centenares de tucumanos que quieren probar suerte en la versión 2009 del programa “Operación triunfo”.
Aunque la convocatoria era para ayer entre las 9 y las 17, la ansiedad de los postulantes se hizo notar, y varios intrépidos fueron a pasar la noche en la calle. Entre mates y colchas, y algunos más preparados con reposeras, empezaron a llegar en la tarde del domingo. Ya a las 22 había una decena de aspirantes, todos acompañados por al menos con un amigo que iba a “hacerle el aguante”. Algunos, como la primera en la fila, iban rotando entre familiares y amigos, así mientras ella descansaba alguien cuidaba ese ansiado primer lugar.
Otro de los ansiosos que ya estaba en el canal la noche anterior fue Ezequiel Russo (20 años), segundo en la fila, que conversando con LA GACETA, contó sus anhelos. “Lo primero que quiero hacer es lograr entrar, y de ahí aprender; creo que es una gran experiencia estar adentro. Y bueno... es un concurso, y en estos casos uno quiere ganar”, contó.
Bien abrigado y esperando que su madre le llevara el mate para mantener la garganta calentita, el joven mencionó que le gustaría poder vivir de la música. “Grabar, ensayar, llegar a la gente, esos son mis sueños desde que nací”, dijo.
A las 11 de ayer, Nelson Monteros (20) salió del canal y al encontrarse con sus amigos esbozó una gran sonrisa que mezclaba alegría y tranquilidad. “Estaba medio nervioso, pero ellos te tranquilizan, no te preguntan muchas cosas, te hacen cantar a capella no más”, dijo el joven con una guitarra en la mano que lo ayudó a calentar antes de la prueba. “Y ahora es cuestión de esperar, tenerse fe. Adentro de la academia es otra cosa, uno va evolucionando”, dijo Monteros.

Distendidos y decididos
Mientras esperaba su turno, Alejandra Rizzato (24), no parecía nerviosa. “Amo esto, desde chiquita que canto en mi casa”, anunció. Rizzato, como la mayoría de los postulantes, sueña con la oportunidad de crecer adentro de la academia del programa. “Creo que me ayudaría, podés llegar lejos si ponés tu granito de arena. Igual, si no quedo quiero estudiar el profesorado de música”, dijo la joven que parece tener claro su futuro.
“Estar en la academia entre los 18 (concursantes) ya es genial, aunque sea una sola gala enfrente de todo el país”, dijo Maximiliano Sánchez (22), mientras se acercaba a la puerta.
A las 7.30, Matías Rojas (21), se levantó de la cama, hizo café y se fue al casting, y en todo momento se mostró distendido. “Estoy tranquilo, la vida es hermosa y sabemos cantar. ¿Por qué estaría nervioso?”, respondió. Con la misma tranquilidad contestó hasta donde pretendía llegar. “Hasta la cima del cielo”, aseguró.
Las aspiraciones de Andrés Bustos (22) parecen más factibles que las de Matías, de quien se hizo amigo en la espera. “No me lo vas a creer, pero no busco fama. Siempre fui músico, hago espectáculos, y con que una pareja se dé la mano mientras canto, ya estoy contento”, explicó mostrando su costado artístico y romántico.
Con un mismo sueño, y con 1.000 maneras de llegar a él, cada tucumano mostró todo lo que tenía en su poder para quedar en el ciclo. Y mientras algunos esperaban simplemente cantar tranquilos, otros querían armar todo un show. “Hay que dar lo mejor, llamar la atención, no es sólo cantar. Tampoco hay que sacar un revólver y pegarle un tiro a la pared, pero si me tengo que tirar al piso para llamar la atención, lo hago”, dijo Daniel Llovera (18).
Ahora sólo queda esperar para saber si alguno de estos valientes tucumanos consigue su tan anhelado sueño.

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