Las familias sean unidas
"Navidad sin los suegros" - Brad y Kate conforman una pareja que parece tener su vida armada sin caer en los convencionalismos que impone el matrimonio, entre los que se encuentra la obligación de pasar las fiestas en familia. Cuando un contratiempo los obliga, deben vivir la experiencia multiplicada por cuatro, ya que ambos son hijos de padres divorciados. Buena. Por Juan Carlos Di Lullo - Redacción LA GACETA.
El director Seth Gordon promete mucho más de lo que concreta en esta comedia que comienza con un tono de desenfadada sátira a los comportamientos sociales masivamente aceptados en la cultura occidental pero que termina reivindicando sus más tradicionales valores.
Quizá la presencia de cuatro guionistas contribuyó además a minar la consistencia del libreto, al punto que el filme suena más a una sucesión previsible de sketches que a un relato integral y coherente. En las primeras escenas se aprecia una evidente intención de presentar a la pareja de protagonistas lo más lejos posible de los convencionalismos del “american way of life” y sólidamente unida en sus convicciones con respecto al tipo de relación que pretenden llevar adelante. Un problema meteorológico les impide abordar un vuelo y un inoportuno reportaje televisivo en directo revela a sus familias que no viajarán al exterior en Navidad. Por lo tanto, la pareja se verá obligada a visitar a sus familiares en el día de la tradicional fiesta. Allí comienza el peregrinaje por las cuatro navidades de las que habla el título original de la película, y con él, la reiteración de situaciones que pretenden ser originales, pero que no alcanzan el vuelo que prometía el comienzo de la película.
Poco a poco, lo que parecía una indomable rebeldía por parte de los protagonistas va dando paso a los convencionalismos de siempre, y el espectador siente que el eje del filme sufrió un desvío. Sin embargo, el oficio de los actores que interpretan a las madres (Sissy Spacek, Mary Steenburgen) y a los padres (Robert Duvall, Jon Voight) -además del de los protagonistas- y algunas situaciones de bien lograda comicidad salvan al filme del naufragio y redondean un entretenimiento legítimo y llevadero.







