La salsa y la música ska invadieron Tafi del Valle
Un nuevo pub se instaló en las orillas del dique, donde al ritmo de la música de Sr. Valdez, los jóvenes practicaron skate y windsurf. Mano e Mono animó con sus guajiras en la noche. En la plaza Independencia, los chicos disfrutaron con los títeres y la magia.
Nuevas tendencias se abren camino en Tafí del Valle. Este fin de semana tocó el Sr Valdez y Mano e Mono, creando una mezcla de ritmos y público, que preparó a los veraneantes para una noche que quiere crecer.
Máximo Toledo, encargado de los instrumentos de viento del Sr. Valdez quiso armarse una movida que junte sus tres pasiones: "música, bares y tablas", y sus deseos se hicieron realidad. Así, desde el viernes pasado, y hasta que termine la temporada, en el dique La Angostura está funcionando su bar "Parador H". Una pared de cemento, troncos, chapas y cómodas reposeras bastaron para armarse un bar que despliega, sobre todas las cosas, buena onda.
Alrededor de las 17 del sábado, la gente empezó a llegar al dique; algunos se sentaron a jugar juegos de mesa (que presta el bar), como Fernando Sanz (de 25 años) y sus amigos que vinieron de Buenos Aires a recorrer el norte, y parecían medio desilusionados por la falta de lugareños en el lugar: "es medio careta acá ¿no?" preguntó Sanz en busca de algo más regional. Mientras, otros probaban suerte con el fútbol-tenis, y la mayoría directamente desgustaban los platos (desde choclos hervidos a rabas) y tragos que ofrecía el bar, o se recostaban en sus reposeras. "Parecen muy cómodas , lástima que no tengamos lugar", dijo María (29) entre risas. Todo esto con un fondo de montañas, dique y muchas tablas.
El frío fue alejando a la gente del agua, y el bar se convirtió en la excusa para quedarse un rato más. "Antes terminabas de andar y te volvías para tu casa, ahora te dan ganas de quedarte un rato más", dijo Agustín Caleri, windsurfista que después de 10 años haciendo surf, se encontraba agradecido por este nuevo lugar.
Y con la gente sentada, las cervezas, el mate, el picado o algún trago, pintó la música. Alrededor de las 20, la gente del Sr Valdez dejó sus quehaceres (porque no sólo son músicos, también hacen de cheffs, mozos, barmans, sonidistas y Dj?s) y dieron comienzo a su pequeño recital. Que, entre temas suyos y un combinadito que pasaba de Los Auténticos Decadentes a Molotov, y de Bob Marley a algún rap improvisado, los chicos terminaron su tarde agradeciendo a la gente por ir, y e invitándolos a seguir haciéndolo. A las ya estaban todos contentos con el día y una pequeña llovizna invitó a ir a preparandose para la noche.
Un nuevo sabor
Mano e Mono, la banda con más trayectoria y aplausos en lo que respecta a la salsa en la ciudad, estuvo en Tafí animando el nuevo restobar "Los castaños".
El bar, que de jueves a sábado ofrece música en vivo de distintos estilos, contó con la presencia de esta animada banda, que no sólo tocó grandes clásicos de la salsa como "Guantalamera" y "Guajira", sino que animó con lo suyo, y la buena onda de su líder Federico Falcón, que agitaba a la gente a acompañarlos con palmas. Al terminar el show, se dio el gusto de ofrecer su último disco a un público que se fue con el ritmo entre las manos.
Este nuevo restobar tampoco se queda corto en animación, ya que es justamente ahí donde Tafí tiene una de sus últimas atracciones, el globo aerostático que despega "todas las tardes que el clima lo permite", según le relató su dueño, Carlos Vallejo, a LA GACETA. Más entrada la noche, se termina la música en vivo, y mientras la gran mayoría de sus clientes se retira a sus casas, llega un nuevo grupo para instalarse en la carpa que el local instaló al lado del restaurante. Así, a la madrugada comienza el pub de los castaños, que animado por el dj de "Roof", Tanno, invita a un público bastante top, que se prende a bailar la electrónica.
Pero los clásicos siguen durando. "Carajo" sigue siendo el más elegido, ya sea porque la mayoría no se enteró del nuevo local, o porque la música, en este caso puesta por el Dj Perro, quien anima "Recórcholis" durante el año en la capital, llama más a un público que aunque de a poco vaya admitiendo una nueva onda, no deja de tener ese espíritu tradicional.









