La crisis amenaza al último filme del mago Harry Potter

13 Enero 2009

LOS ANGELES.- No corren buenos tiempos para la magia. Primero, ante los pobres resultados de taquilla, Disney se retiró de la producción de la tercera entrega de "Las crónicas de Narnia", lo que casi equivale a su punto final. Días después, la Warner anunció la cancelación de la segunda entrega de "La brújula dorada", filme que no tuvo el favor de la taquilla. Y ahora las tijeras apuntan a la rentable y superexitosa saga de Harry Potter. Al parecer, nadie quiere arriesgarse con cintas de gran presupuesto y dudosos resultados. Sobre todo ahora que la crisis arrecia.
Así las cosas, la esperada producción "Harry Potter y el misterio del príncipe" (foto) viene campeando una situación bastante difícil. Primero, los retrasos por problemas de presupuesto y agenda. Segundo, el dilatado estreno que se fue de noviembre de 2008 a julio de este año (una muy mala estrategia para evadir la confrontación con la exitosa "Crepúsculo"). Y ahora la crisis económica -un flagelo más temible que el mismísimo Lord Voldemort- amenaza la continuidad de la saga.
Así, la caída en desgracia de "Las crónicas de Narnia" y "La brújula dorada", han llevado a la Warner a analizar dos escenarios posibles. El primero, menos dramático para la saga, es estrenar en julio la sexta película de la saga y filmar la séptima en una sola parte. Hay que recordar que el año pasado, los productores habían decidido desdoblar la última película en dos partes (al estilo de "Kill Bill"), que se estrenarían en 2010 y 2011 respectivamente. El segundo escenario es mucho más oscuro: cancelar la saga y no filmar la conclusión de la historia.
En contra de la saga está que no hay más libros de Harry Potter, y eso disminuye la creación de espectadores potenciales, y desalienta a muchos de los actuales que ya conocen el final. También se encuentra el hecho de que "El misterio del príncipe" y las dos (hipotéticas) últimas películas estarán a cargo de David Yates, cuya Orden del Fénix resultó la más aburrida de las entregas. Y, por supuesto, está la crisis, que llevará mucho menos espectadores a los cines. (Especial)

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