PRINCIPIOS PARA MEJORAR. Recomiendan cambios en los tribunales. LA GACETA / HECTOR PERALTA

El interés de investigar el comportamiento de los recursos humanos en la organización judicial obedece a mi convicción de que si esos recursos están dispuestos a proporcionar su esfuerzo, la organización marchará; caso contrario, se detendrá o marchará muy lentamente.
Procedí a efectuar un relevamiento empírico de datos para conocer la percepción de los agentes sobre mi afirmación; me basé en mi experiencia y pensamiento crítico al respecto. En esa inteligencia, el trabajo de investigación encarado ha sido abordado de acuerdo con los siguientes tópicos:
a) Presentación del problema.
b) Estado actual del conocimiento.
c) Marco teórico utilizado: naturaleza de la motivación; sus teorías más relevantes; comportamiento; comunicación; clima organizacional; liderazgo e inteligencia emocional.
d) Diseño metodológico.
e) Conclusiones.
f) Propuestas.
Dentro de este contexto, se debe ser consciente de la importancia de llevar a cabo un cambio visceral en la administración de Justicia. Este surge evidente de lo referenciado por el propio Poder Judicial, en particular en la Segunda Conferencia Nacional de Jueces llevada a cabo en 2007 en Salta, a la que asistieron más de 600 magistrados de todo el país encabezados por el presidente de más alto tribunal de la Nación, Ricardo Lorenzetti. Allí se acordó una política de Estado del Poder Judicial para la gestión de recursos materiales y humanos a fin de obtener una Justicia más eficiente y eficaz. Todo ello es coincidente con los frecuentes reclamos de la sociedad en ese sentido.
Por lo expuesto, considero que deviene insoslayable -luego de detectadas las debilidades organizacionales- detenerme en algunas de las propuestas abordadas en esta investigación, que se basaron en numerosos trabajos de investigación acerca del comportamiento de las organizaciones y en materia de recursos humanos.
La razón y la emoción
Cabe destacar algunas de las propuestas desarrolladas. La primera está referida a la aplicación de la inteligencia emocional en la Organización Judicial. Este concepto es definido por Daniel Goleman como "saber controlar nuestras emociones y manejar con destreza nuestras relaciones con los demás". Es decir, según mi criterio, que es "enriquecer y complementar el hemisferio izquierdo con el derecho del cerebro; la razón con la emoción".
Como lo manifiesta este autor, la inteligencia emocional agrega valor a las organizaciones. Se la puede aprender estimulando el sistema límbico del cerebro; de allí que cabe concluir que los líderes no sólo nacen sino que también se hacen, es decir aprender a liderar. Dentro de ese orden de ideas, considero (como dice Goleman) que la inteligencia emocional es más necesaria cuando más importante es el trabajo que se desarrolla. Su ausencia puede bloquear el coeficiente intelectual y los conocimientos técnico jurídicos. No debe perderse de vista que en el universo analizado está en juego, nada más ni nada menos, que el bien común.
Es imprescindible para un magistrado que debe resolver situaciones de alto impacto social, un buen manejo de las habilidades emocionales desarrolladas por Goleman en su libro La inteligencia emocional en la empresa. Ser inteligente en el campo de las emociones marca la diferencia entre un empleado común y uno exitoso.

Dra. Graciela Garay de Ivaldi
magister de la maestria en magistratura y gestion judicial
(primera parte de su articulo)







