Políticas contracíclicas

Punto de vista. Por Alberto Ziperovich - Consultor de empresas.

16 Noviembre 2008

El planeta Tierra está preocupado por la recesión. Por todas partes se escuchan y observan políticas “contracíclicas”; es decir: si hay miedo o imposibilidad material de consumir, los estados deben diseñar políticas que incentiven el gasto privado.
El Gobierno de Tucumán percibe que el secreto de sostener la actividad económica pasa por llenar el bolsillo de los consumidores. Sin embargo, son necesarias políticas que lleguen más allá de fin de año.
En lugar de diseminar por todo el país políticas contracíclicas, el Gobierno nacional destruye el escaso mercado de capitales. Detrás del boom de las ventas de electrodomésticos, de los proyectos de obras de algunos municipios y de otras inversiones estuvieron los fideicomisos financieros estructurados por las AFJP.
La seguridad jurídica -la fe pública- no es poca cosa. Cómo se explica, si no, que en medio de una de sus peores crisis financieras se siga buscando refugio en la moneda de EEUU. En realidad, poco importan sus niveles de endeudamiento si existe fe en el Estado. Su crisis se origina en el sector privado y el público sabe (por fe pública) que aunque intervenga el Estado antes y ahora, mal o bien, en algún momento los privados deberán pagar los platos rotos.
La perspectiva local es dura. Aún con un Gobierno provincial que intuye por dónde pasa la paz social, sus herramientas son restringidas. Somos dependientes de una política nacional errática, con un carácter autista y autoritario que limita la acción de las autoridades locales.
En el área inmobiliaria se pronostican caídas de ventas entre un 10% y un 25%. Esto lleva a pensar que una buena política contracíclica es sostener la obra pública. Si en el área comercial se estimase la misma tendencia negativa, deberían diseñarse planes de consumo para favorecer las ventas no sólo de las cadenas de supermercado sino de los pequeños comercios, aquellos que a duras penas se sostienen con par de empleados, con los hijos del dueño y con la tía jubilada. El cierre de esta franja de comercio genera consecuencias sociales muy graves.

Desequilibrio
El Banco Central demora demasiado en flexibilizar los encajes. No es posible que los balances de los bancos arrojen utilidades mayores al 100% mientras sus depósitos sólo crecen un 11%. Esta bien que las entidades cuiden su solvencia pero es imposible que un crédito al consumo o la tasa de descuento de las carteras de los bancos estén arriba del 35% anual.
En mi visión, los mercados van a tener un repunte a mediados de 2009, aunque la mejora en la economía real se va a sentir en 2010. Siempre que el Gobierno nacional no siga cometiendo errores políticos.

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