Hace 30 años, la serie “Dallas” dejaba desiertas las calles de muchas ciudades

Durante 14 años se emitió el drama familiar en torno al dinero, el poder y las intrigas, con 356 capítulos que fueron traducidos a 67 idiomas. J.R hasta fue utilizado por el ex presidente Reagan.

LARRY HAGMAN. El actor tuvo que interpretar al malo de la película.
LARRY HAGMAN. El actor tuvo que interpretar al malo de la película.
09 Noviembre 2008

NUEVA YORK.- En los años 80, “Dallas” dejaba las calles vacías. La serie televisiva en torno al clan petrolero tejano Ewing reunía a millones de personas delante de la pantalla. Los espectadores sabían cuando Sue Ellen había vuelto a recurrir al whisky, por qué había problemas entre Pam y Bobby y, sobre todo, qué vilezas estaba maquinando J.R., interpretado por Larry Hagman.
Ayer hubo un reencuentro de la familia Ewing en Southfork Ranch. La serie de culto celebra su 30 cumpleaños.
Cuando la “soap opera” se estrenó en el otoño de 1978, tras una exitosa emisión en pruebas en la cadena estadounidense CBS, se inició la historia de un triunfo sin precedentes.
En Estados Unidos, el drama familiar en torno al dinero, el poder y las intrigas se emitió 14 años ininterrumpidamente. Los 356 capítulos fueron traducidos a 67 lenguas y emitidos en 90 países, un récord que no alcanzó ninguna otra serie estadounidense.
El héroe indiscutible era el nada escrupuloso J.R. Ewing. Con su sombrero blanco de cowboy y su risa mezquina, acompañada de la mayor maldad imaginable, pasó a la historia de la televisión como antes de él sólo lo habían hecho Kojak o Lassie. No importa si le ganaba a su archienemigo Cliff Barnes (Ken Kerchevall), si engañaba a su hermano Bobby (Patrick Duffy) o si le era infiel a su esposa Sue Ellen (Linda Gray) por enésima vez. Disfrutaba de su maldad. Con el tiempo Hagman comentó que el público se podía identificar con ese personaje. “Creo que todo el mundo tiene un cabrón como J.R. en su familia”.
La receta del éxito de la serie producida por la empresa Lorimar era la tensión entre los diferentes capítulos.
Fue legendario el suspenso que se generó después de los disparos sobre J.R. en marzo de 1980. Los espectadores estadounidenses tuvieron que esperar más de medio año para saber la verdad debido al receso estival y una huelga. Los jóvenes llevaban en esa época camisetas con la leyenda “I shot J.R.” (“Yo disparé a J.R.”). Y el que luego fuera exitoso candidato a la presidencia de Estados Unidos Ronald Reagan hizo repartir pegatinas que decían: “Fue un demócrata”.
Cuando el 21 de noviembre se emitió el capítulo siguiente, la mitad de la nación estaba delante del televisor. En Turquía, por ejemplo, se suspendió una sesión parlamentaria para que los legisladores no se perdieran la importante noticia.
“‘Dallas’ desató en Estados Unidos la misma atención que en su momento se dedicó a los Kennedy. Ricos y glamorosos y sin embargo marcados por los fracasos humanos”, analizó el sociólogo británico Stuart Hall.
Lo que finalmente terminó con la serie no se sabe, como tampoco si llegará la película. (Especial)

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