"Los Midachi somos una balancita, el "Chino" está en el medio y Dady y yo somos los graciosos"

El trío ofrecerá cuatro funciones de su nuevo show "Midachi de película". Miguel del Sel aseguró que "la verdad siempre provoca gracia". Siempre es más fácil pegarle a lo popular, dijo, al referirse a las críticas. El trabajo de hormiga de un equipo.

IMPROVISACION. “No me desagrada esto de jugármela, porque cuando improvisás te jugás la vida, pero no sale mal”, afirmó Miguel del Sel.
IMPROVISACION. “No me desagrada esto de jugármela, porque cuando improvisás te jugás la vida, pero no sale mal”, afirmó Miguel del Sel.
09 Noviembre 2008

Los Midachi no necesitan presentación; los argentinos saben que son sinónimo de risa y de diversión, con un humor "directo y popular", como lo define Miguel del Sel, quien junto con Dady Brieva y Darío Volpato se presentará en esta ciudad el sábado y domingo, con cuatro funciones en el teatro Alberdi. "Los tres provocamos mucho más juntos que por separado; lo nuestro fue un trabajo de hormiga, de mucho tiempo, y esto nos llevó a que nuestros shows provoquen alegría y diversión. Esto es un triunfo de un grupo de trabajo, de tres vagos de Santa Fe que se unieron hace 25 años", le dijo a LA GACETA Del Sel durante una conversación telefónica.
No fue fácil establecer la comunicación: hubo que esperar, nada menos, que Miguel llegue a Buenos Aires manejando su auto desde Santa Fe. Porque a pesar de toda la fama y todo el éxito, el humorista sigue viviendo en su ciudad natal. "No, seguro, no es nada sencillo mantener una familia desde hace 21 años; espero que el año que viene sea más tranquilo; el hogar se me complica, y las nenas te reclaman. No es fácil la vida del artista. ¿Qué hago en mi vida privada? Soy como cualquier otro, normal, me gusta jugar al fútbol y pescar. Antes era más gracioso que ahora, pero hay un desgaste que te impide estar simpático y gracioso todo el día", confesó el midachi.

- Siempre la meta fue hacer reír, aún en tiempos de crisis.
- El primer objetivo es vivir de lo que nos guste, y que la gente se divierta en este país lleno de líos y de problemas. Si te ponés a ver, siempre trabajamos en años con distintos problemas, y logramos robarle a la gente dos horas de carcajadas. Con el tiempo uno va buscando un caminito y tratando de diferenciar de los demás; lo nuestro es un humor popular y directo, pero lo que hicimos es un trabajo de hormiga. Queremos que la gente vaya al teatro con más onda. Deseamos que la gente sea feliz, que no haya inseguridad y tenga buenos sueldos. Lo que pasa es que si prendés la televisión todas son malas noticias, no hay noticia como la gente, sólo es bueno algún gol de Messi, pero nada más.

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-¿Pero la realidad no contamina los shows de ustedes?
- Nuestro humor no es político. Somos una estudiantina profesionalizada, como por ahí nos tildó la crítica, que nos calificaba de tres vagos de la secundaria. Nosotros estamos felices de celebrar los 25 años con este espectáculo.

-Han sido criticados, sí...
- Es que lo popular tiene menos protección, menos defensa. Pero eso les pasó a todos, como al "Negro" Olmedo; la crítica siempre pegó. Para darte un ejemplo: es más fácil pegarle a Sergio Denis que a Joan Manuel Serrat. Contra el cantante popular es más fácil criticarlo y no a los que ya vienen con el catálogo de under. Cuando era chico y me preguntaban qué me gustaba, decía los Rolling Stones. Pero en realidad disfrutaba con el Cuarteto imperial y Las palmeras.
-¿Internamente qué roles asume cada uno?
-Midachi es una balancita perfecta. El "Chino" está en el medio. y los graciosos somos nosotros, el Dady y yo, con nuestras imitaciones y la polenta que le ponemos. Cantar es mi fuerte, y el de Dady sus monólogos; el chino media entre los dos. Son esas combinaciones medio raras que surgen de vez en cuando y triunfan.

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-A veces te zarpás cuanto trabajás con Susana Giménez.
- Me tomo licencias porque cuando improvisás te jugás la vida,.y uno se juega la vida, pero todo depende de muchas cosas. No me desagrada eso de jugármela, pero también conozco los límites. Lo que pasa es que la verdad provoca mucha gracia. Cuando Susana se equivoca le pego con un fierro y me animo porque la conozco. Pero hay invitados e invitados. A veces la producción te aconseja, porque hay una charla previa, pero después me puede llegar a zarpar. Juego mucho con el gesto y la mirada, y con eso te estoy diciendo 200 cosas. Es la cancha que se agarra con los años. Lo improvisado no sale mal, y el invitado sabe cuál es el juego. Además no le pego a nadie al que no le vengan dando.

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