"Les juro que lo que hay en la bolsa es bicarbonato; nosotros coqueamos mucho"

Un santafesino de 53 años fue sorprendido cuando transportaba casi un kilo de cocaína dentro de un bolso.

PERICIAS. Un policía pesa la droga en una balanza. Al fondo, el detenido, con una remera verde. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
PERICIAS. Un policía pesa la droga en una balanza. Al fondo, el detenido, con una remera verde. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
06 Noviembre 2008

Cuando les ordenaron que descendieran del ómnibus, el santafesino dudó. Caminó despacio por el pasillo hasta el fondo y se sentó. Al segundo se paró otra vez y comenzó a mirar por la ventanilla. "¿Qué hago ahora?", debe haber pensado. Finalmente, como los demás pasajeros del ómnibus al que había ascendido en Jujuy, no le quedó más alternativa que bajar en el puesto fronterizo Cabo Vallejo, donde personal de la Dirección de Drogas Peligrosas estaba realizando un control. Teniendo en cuenta lo que llevaba dentro del bolso, la llegada a su Ceres natal se demorará más de lo previsto.
A las 17, el hombre de 53 años se paró casi al final de fila, mientras los otros pasajeros sacaban las pertenencias de sus bolsos ante los oficiales Sergio Paz, Roberto Bulacio, Omar Flores, José Andrada y Adrián Sequeira. Cuando le llegó el turno a él colocó el equipaje sobre la mesa y dio dos pasos atrás. Los policías abrieron la cremallera y comenzaron a sacar ropa del interior. De pronto, en el fondo, se dieron con una bolsa plástica transparente que contenía una sustancia blanca. "Ah, sí, eso, les juro que lo que hay en la bolsa es bicarbonato; nosotros coqueamos mucho", se defendió antes de que los investigadores le preguntaran nada. "¿Y quienes son nosotros", le inquirió uno de los agentes. "Yo y mi familia. Estamos acostumbrados a coquear. Cada vez que alguno viaja al norte compra hojas. Yo ahora compré bicarbonato", dijo tranquilo. La repregunta fue obvia: "¿y dónde compró el bicarbonato?". "En una peatonal de Jujuy. Siempre compró ahí. Me cobraron $ 80", respondió casi sin dudar el hombre, que dijo ser albañil y trabajar con enduido permanentemente ("por eso tengo las palmas de las manos blancas", explicó). La mentira se sostuvo hasta que los policías, supervisados por los comisarios Miguel Juárez y Fabián Salvatore, sometieron la sustancia a una prueba química. El color celeste de la muestra no dejó dudas: era clorhidrato de cocaína y pesaba poco más de 800 gramos. Cuando la evidencia lo abrumó, el hombre prefirió el silencio. Los otros pasajeros, al darse cuenta lo que había sucedido, se alejaron.
El colectivo tenía como destino final la provincia de Mendoza, pero el acusado había sacado pasaje hasta Santa Fe. Los policías hicieron que el ómnibus fuera trasladado hasta la sede de la dependencia, en la capital, donde terminaron de revisarlo. No había ninguna otra sustancia ilegal. Por eso, a las 20, el colectivo pudo seguir viaje, lo que el resto de los 40 pasajeros agradeció con aplausos.
El acusado, en tanto, quedó detenido e incomunicado por orden del juez federal No 2, Mario Racedo, ante quien será presentado hoy. Los policías ya le advirtieron que no sostenga la versión del bicarbonato. No le van a creer.

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