Cambian hábitos para protegerse de delincuentes

03 Noviembre 2008

LA PLATA.- Distintas precauciones cotidianas se han convertido para muchas familias de clase media en una forma de supervivencia en la ciudad de La Plata y alrededores, como consecuencia de la creciente ola de inseguridad. Muchas personas admiten haber modificado sus hábitos para conjurar esa sensación constante de que, si se descuidan, su vida podría convertirse en una pesadilla. Hasta las actividades más rutinarias se realizan hoy bajo un sentimiento permanente de alerta. El temor a convertirse en una víctima más de la inseguridad ha calado a un punto que va más allá de rejas o sistemas de alarmas. Casi de un modo instintivo, hay quienes ponen en práctica complejas rutinas de seguridad para sacar la basura, pasear al perro, atender el teléfono, mandar los chicos al colegio o salir al jardín de la propia casa cuando oscurece. Otros se organizan con los vecinos para multiplicar las precauciones. Casi todos reconocen que tuvieron que volverse más reservados y hasta hostiles con los desconocidos. En declaraciones al diario “El Día”, Julieta Rivas cuenta que hace veinte años, cuando empezó la primaria, iba caminando sola a la escuela, a siete cuadras de su casa. Hoy, sólo la idea de permitirle lo mismo a su hijo, de 11, la aterroriza. “Hoy son gastos ineludibles”, opina Silvio Bonatto al referirse a los $ 110 mensuales que paga por tener un sistema de monitoreo. (DyN)

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