“El estudio académico terminó por definir mi gusto musical”

PROTAGONISTA. Simón Misano es un fiel seguidor de John Dowland. LA GACETA / HECTOR PERALTA
PROTAGONISTA. Simón Misano es un fiel seguidor de John Dowland. LA GACETA / HECTOR PERALTA
02 Noviembre 2008

“A ti te gusta Dowland, cuyo celestial toque / en el laúd arrebata los sentidos humanos”. Este famoso soneto del poeta renacentista Richard Barnfield parece haber sido escrito para el músico tucumano Simón Maisano. Y es que este joven guitarrista de 21 años es un apasionado de la obra de Dowland. “La música clásica es lo que más me gusta”, dice. Y casi de inmediato cuenta que cuando comenzó a estudiar guitarra le gustaba mucho el rock. “El estudio académico terminó por definir mi gusto musical”, señaló. Una definición que lo llevó a ganar el primer premio en el V Concurso y Festival Internacional de Guitarra Clásica en la ciudad de Cochabamba (Bolivia), que se realiza cada dos años bajo la dirección artística del músico cubano Alexis Méndez. También ganó este año una beca del Fondo Nacional de las Artes que le permite tomar clases con Pablo González Jasey en la Universidad Nacional de Lanús (Buenos Aires). “Estos concursos son muy importantes para los músicos jóvenes porque nos permiten trascender, mostrar lo que hacemos en otras latitudes y, de paso, acceder a conciertos en otras latitudes”, señaló. Eso si, siempre con la música clásica como bandera. En el concurso de Bolivia, por ejemplo, Maisano interpretó obras del compositor boliviano Alfredo Domínguez, del inglés John Dowland y del español Dionisio Aguado. Posteriormente, en la etapa final, tocó composiciones de Johann Sebastian Bach, del cubano Leo Brower y del mexicano Manuel Ponce. El jurado estuvo compuesto por músicos de cuba, Costa Rica, Argentina, Estados Unidos y México. “El encuentro también nos ofreció la posibilidad de disfrutar de conciertos ofrecidos por los miembros del jurado y por los invitados especiales. Una experiencia realmente valiosa”, dijo. El premio que recibió Maisano consistió en dinero en efectivo, una plaqueta, un diploma de honor y, lo más importante, un concierto al final del encuentro. Respecto de las obras escritas para guitarra, el joven pianista comentó que existe una gran variedad, pero hay que conocerlas. “Contrariamente a lo que muchos piensan, hay muchas composiciones clásicas para guitarra de un enorme valor y gran belleza. Lo que pasa es que no son muy conocidas”, señaló Maisano. Y es por eso, justamente, que decidió emprender esta suerte de viaje en el tiempo para revivir a través de la música aquellas viejas épocas. Claro que antiguamente las obras que se escribían no eran precisamente para guitarra, sino para otros instrumentos. “Dowland, por ejemplo, compuso mucho para laúd. Posteriormente, sus obras fueron adaptadas para ser tocadas con la guitarra clásica”, contó el músico. “Las obras estrictamente para este instrumento comenzaron a aparecer en el siglo XIX y XX. Son contemporáneas, pero de una gran riqueza clásica”, agregó.

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