01 Noviembre 2008 Seguir en 
"?Ay Dios mío, Dios mío?, gritábamos todos desesperados mientras el colectivo se bamboleaba después del choque, hasta que se incrustó en un zanjón. Gracias al Cielo nos salvamos de milagro". Así contó Blanca Rosa Cajal de Soraire, de 62 años, la angustia que vivió junto con otros 50 pasajeros que participaron el jueves en un tour de compras a Bolivia. El ómnibus que los llevaba chocó contra el acoplado de un camión y luego quedó clavado a un costado de la ruta, cerca de El Pichanal, en Salta. Los dos choferes murieron en el acto y 10 pasajeros sufrieron heridas. "Fue una desgracia con suerte para nosotros, pero quedamos muy apenados por la muerte de los conductores", agregó. "Los que iban abajo sufrieron lo peor. Yo iba arriba, pero quedé muy aterrada porque jamás pensé que viviría una cosa así", señaló.







