A simple vista, el cadáver de la mujer no presentaba señales que permitieran asegurar que se trataba de un homicidio. Pero la autopsia resultó determinante. Mercedes del Carmen Otaiza, de 65 años, cuyo cuerpo fue descubierto por uno de sus hijos el martes, en una casa de Villa Mariano Moreno, había sido asesinada. El principal sospechoso es su marido, Juan Carlos Corbalán, de la misma edad, quien hasta anoche estaba desaparecido.
El lunes, Bruno David Corbalán, uno de los tres hijos de la pareja, llegó hasta su casa, ubicada en un pasaje sin nombre del barrio San Lorenzo. El joven intentó franquear la puerta pero la encontró cerrada. Entonces empezó a llamar a su madre; estaba seguro de que ella se encontraba en el interior. Como la mujer no le respondía se preocupó y decidió saltar la tapia del costado para entrar en la vivienda. Cuando ingresó en la habitación, encontró a su madre boca abajo, sin vida. Desesperado llamó a sus vecinos, quienes se comunicaron con la Policía.
Una comisión de la Brigada Norte, al mando de los comisarios Miguel Luna y Luis Pereyra, y otra de la comisaría de Villa Mariano Moreno, supervisada por los comisarios Miguel Sosa, Víctor Pacheco y Julio López, se dirigió a la casa. Cuando los médicos revisaron el cuerpo certificaron la muerte, pero no encontraron signos de violencia. Debajo de la cabeza había manchas de sangre; los peritos pensaron que se trataba de una herida interna, provocada posiblemente por una úlcera.
El fiscal Arnoldo Suasnábar recibió el informe de los médicos, pese a lo cual ordenó que se realizara una autopsia. Los forenses analizaron el cuerpo y descubrieron signos de estrangulamiento y una casi imperceptible herida punzopenetrante, también en el cuello. Esto llevó a la Justicia a determinar que se debía investigar un homicidio.
Ana Cristina Otaiza, hermana de la víctima, estaba desconsolada. "Ella tenía mucho miedo. Me pedía que me quedara a dormir con ella. El ya la había amenazado, pero yo no creía que podía llegar a matarla", comentó y aseguró que la pareja estaba separada de hecho, aunque el hombre seguía viviendo en una pequeña pieza en el fondo de la casa. "Hacía más de 40 años que estaban casados. El estaba depresivo, tomaba pastillas. Cuando me enteré de que estaba muerta, en el acto supe que él la había matado", agregó. Los policías, a los que se sumó personal de la División Homicidios al mando de los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabezas, intentaron, en vano hasta el momento, encontrar al sospechoso. A partir de las indicaciones que dieron los hijos buscaron en todos los lugares a los que solía asistir, pero desde el martes a la mañana nadie lo había visto.
Bruno, el hijo que descubrió el cuerpo, gritaba frente a su casa: "¿por qué hizo esto? ¿Por qué tuvo que matar a mi mamá?" Nadie pudo darle una respuesta.








