Juzgan a un policía por matar de un balazo a un compañero

El trágico episodio se registró en mayo del año pasado, en la sede de la Policía Vial. El imputado declaró que durante la instrucción no había hecho más de cuatro disparos. Una bala en la recámara. La sentencia.

PERICIA. Dos testigos reproducen el momento de la tragedia. Pulido, con la mano en el rostro, los observa. LA GACETA/ JORGE OLMOS SGROSSO
PERICIA. Dos testigos reproducen el momento de la tragedia. Pulido, con la mano en el rostro, los observa. LA GACETA/ JORGE OLMOS SGROSSO
28 Octubre 2008

“Todo formaba parte de una gran broma. Aún no puedo explicar cómo se escapó el disparo”. Néstor Antonio Pulido, un policía acusado de haber asesinado de un balazo al agente Jorge Gabriel Toscano Cartez durante en un confuso episodio ocurrido el año pasado, declaró ayer al comenzar el juicio oral. Hoy se sabrá si los jueces creen en su versión o si deciden condenarlo.
El hecho ocurrió el 26 de mayo de 2007, en la sede de Policía Vial, ubicada en calle Santa Fe 1.245. A las 14, el agente Pulido subió a un altillo que está en el segundo piso del destacamento. Allí hay dos camas tipo cucheta, en la que estaban acostados otros tres agentes. En esa habitación ocurrió la tragedia.
“Fue cuestión de segundos. Jorge llegó y me tomó por atrás, para hacerme una broma. Entonces, el arma se me cayó. Traté de agarrarla, y él, no sé cómo, me apretó la mano y el tiro se escapó. Uno de los dos tocó el disparador”, narró Pulido ante los jueces María del Pilar Prieto Pérez, Horacio Lázaro Villalba y Carlos Norry, integrantes de la Sala IV. “La verdad, nunca le presté tanta atención al arma. Era un accesorio más de trabajo”, agregó el imputado.
Ante una pregunta del fiscal Edmundo Botto, Pulido admitió que, en muchas ocasiones, tenía su arma cargada con una bala en la recámara. “Sé que eso no está permitido, pero yo sentía que mi vida estaba en peligro. Pasa que dos años antes (en 2005) había sufrido un robo cuando hacía servicios adicionales en una fiambrería. Desde entonces, llevaba el arma remontada, para defenderme si es que me atacaban de nuevo”, intentó excusarse. Luego, explicó que sólo tenía una instrucción básica en cuestión de armas y poca experiencia como agente. “Durante el curso de instrucción de tiro táctico hice nada más que cuatro tiros”, aseveró. Cuando el representante del Ministerio Público le preguntó si a pesar de esto conocía los reglamentos para portar armas de la Policía, el imputado contestó afirmativamente.
Luego, Pulido brindó más detalles sobre lo que ocurrió aquella tarde. “Llegué muy cansado a la base, porque venía de una jornada de 24 horas y de custodiar una empresa como adicional. Por eso, me olvidé de que el arma estaba remontada y la puse sobre la cama. Jamás pensé que Jorge iba a agarrarme así”, dijo.
Durante la audiencia, también testificaron una médica forense del Poder Judicial y oficiales de Criminalística y de Policía Científica que trabajaron en la investigación. Los testigos brindaron datos sobre el funcionamiento de la pistola calibre 11.5 que manipulaba el imputado cuando mató a Toscano Cartez.
Pulido está acusado de homicidio simple por dolo eventual. Según esta figura, si es sentenciado, podría recibir una pena de ocho a 25 años de cárcel. Trascendió que tanto la fiscalía como la querella (representada por Joaquín Darío Casiva) pedirían una condena cercana al mínimo. Por su parte, el abogado defensor, Jorge Lobo Aragón, solicitará la absolución del acusado.
Hoy, desde las 9, brindarán testimonio dos testigos clave, los policías Manuel Paredes y Roque Argañaraz, quienes estaban en el lugar cuando ocurrió el homicidio.

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