En un pequeño calabozo de la unidad de Máxima Seguridad del penal de Villa Urquiza, Pablo Antonio Amín espera el momento para enfrentar el tribunal que lo juzgará por el crimen de su esposa, María Marta Arias. "El quiere que el juicio sea lo antes posible para poder definir su futuro", aseguró uno de sus abogados, Martín Zottoli.
El letrado, que trabaja junto con Roberto Flores en la defensa del imputado, manifestó que el joven santiagueño está tranquilo y expectante. "Pasó por muchas situaciones difíciles en la etapa de Instrucción, porque la mayoría de los recursos fue rechazada", dijo Zottoli.
Según la junta de psiquiatras que analizó al acusado, Amín no sufre alteraciones mentales. Pero los abogados buscarán demostrar lo contrario. "En el juicio oral se probará que Amín atravesó un episodio psicótico y, por lo tanto, es inimputable. Hay testigos que narran pormenores previos al desenlace fatal y nuestro médico de parte habla de un episodio psicótico", afirmó Zottoli a LA GACETA.
"Cuando hablo con él, en todo momento me manifiesta que extraña a su señora y que no sabe qué le pasó", manifestó el letrado. El imputado fue trasladado a Máxima Seguridad en abril. Trascendió que no tenía buena relación con los otros presos, pero su abogado aseguró que esto no es así. "Pablo es muy apreciado, tanto por los internos como por los guardiacárceles. Pero no se siente cómodo ahí. Está encerrado 23 horas en una pieza de dos por dos", aseveró.
27 Octubre 2008 Seguir en 
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