25 Octubre 2008 Seguir en 
Un taxi y un vehículo particular protagonizaron un violento accidente esta madrugada, en pleno centro, cuando por causas que se desconocen impactaron frontalmente en la intersección de las calles Laprida y Córdoba. Tras la colisión, uno de los coches se subió a la vereda y se libró de incrustarse en una parrillada ubicada en esa esquina debido a la maniobra de su conductor.
El choque se registró cerca de las 3, e intervinieron dos automóviles. Uno de los rodados circulaba por calle Córdoba y trasladaba a los jóvenes Héctor Fucho (28 años), quien manejaba, y Juan Pablo Arias. El otro, un auto de alquiler, transitaba por Laprida y era conducido por el taxista Lauro Varela (31 años), quien llevaba como pasajero a un hombre mayor identificado como César Reina.
Por circunstancias que se establecerán en la investigación, los autos impactaron entre sí y todos sus ocupantes debieron ser trasladados al hospital Padilla con diagóstico de politraumatismos y traumatismo encéfalo craneano. Según los testimonios de los testigos que se encontraban en la zona, aparentemente circulaban a gran velocidad.
Después de la colisión, el auto particular giró sobre sí mismo y acabó en el centro de la bocacalle, y el taxi se subió a la acera. "No chocó contra la vidriera del restaurante porque el taxista logró frenar a tiempo", indicó el oficial Guillermo Adrián Catalán, de la Seccional primera, quien intervino en el hecho. LA GACETA ©
El choque se registró cerca de las 3, e intervinieron dos automóviles. Uno de los rodados circulaba por calle Córdoba y trasladaba a los jóvenes Héctor Fucho (28 años), quien manejaba, y Juan Pablo Arias. El otro, un auto de alquiler, transitaba por Laprida y era conducido por el taxista Lauro Varela (31 años), quien llevaba como pasajero a un hombre mayor identificado como César Reina.
Por circunstancias que se establecerán en la investigación, los autos impactaron entre sí y todos sus ocupantes debieron ser trasladados al hospital Padilla con diagóstico de politraumatismos y traumatismo encéfalo craneano. Según los testimonios de los testigos que se encontraban en la zona, aparentemente circulaban a gran velocidad.
Después de la colisión, el auto particular giró sobre sí mismo y acabó en el centro de la bocacalle, y el taxi se subió a la acera. "No chocó contra la vidriera del restaurante porque el taxista logró frenar a tiempo", indicó el oficial Guillermo Adrián Catalán, de la Seccional primera, quien intervino en el hecho. LA GACETA ©







