25 Octubre 2008 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El sacerdote Julio César Grassi se sometió ayer a una pericia física, que fue solicitada por la querella para determinar si determinados detalles de su cuerpo coinciden con las descripciones efectuadas por los menores que lo denunciaron por abuso sexual.La pericia duró dos horas, y consistió en una inspección ocular del torso, la espalda y la zona pélvica de Grassi. Estuvieron presentes el oficial pericial Pablo Parés y el presidente de la Academia de Medicina Forense, Enio Linares, de parte de la querella.
El peritaje tuvo como objetivo demostrar si el sacerdote tiene o tuvo lunares o pecas en la zona del torso, tal como describió uno de los chicos que lo denunció.
A la vez, se buscó establecer el color de su vello pectoral y púbico, que también fue descripto en las denuncias por los supuestos abusados, y determinar si Grassi se depiló en los últimos tiempos. "Esta pericia es a favor mío", señaló confiado el sacerdote. (Télam)
El peritaje tuvo como objetivo demostrar si el sacerdote tiene o tuvo lunares o pecas en la zona del torso, tal como describió uno de los chicos que lo denunció.
A la vez, se buscó establecer el color de su vello pectoral y púbico, que también fue descripto en las denuncias por los supuestos abusados, y determinar si Grassi se depiló en los últimos tiempos. "Esta pericia es a favor mío", señaló confiado el sacerdote. (Télam)







