23 Agosto 2008 Seguir en 
La Plata.- El fiscal que investiga el triple crimen de los policías cometido en una dependencia platense del Ministerio de Seguridad no descartó que el móvil esté vinculado a la comercialización de estupefacientes, a pesar de que una caja encontrada en el lugar no contenía restos de droga, según la pericia que realizó Gendarmería.
El fiscal penal de La Plata, Marcelo Romero, explicó esto le sorprendió ya que la caja había sido marcada por perros adiestrados. Se trataba de una caja, de un metro y medio y 90 centímetros de dimensiones, que contenía handies y al ser hallada por los canes de la Policía, estos se descontrolaron y casi la deshicieron a mordiscones.
Los peritos realizaron una espectrografía gaseosa, mediante la cual destruyeron la caja hallada y analizaron los gases que de ella se desprendían para detectar posible presencia de marihuana y/o cocaína. Las víctimas son los policías Pedro Díaz, Alejandro Vatalaro, y Ricardo Barboza.
Desvinculación
Hace unos meses la Policía Científica de la Bonaerense que tenía en custodia la caja envió otra para su análisis. Desde ese momento, el fiscal resolvió que la caja secuestrada en la escena del crimen quedara en su fiscalía y desde allí fue derivada a Gendarmería. Romero confirmó además que la Policía Bonaerense quedó totalmente desvinculada de la investigación del triple crimen. La decisión de separar a la Policía la adoptó el fiscal ante la presunción de que puede haber personal policial implicado en el triple crimen ocurrido el 19 de octubre en el que los policías fueron asesinados a balazos y cuchillazos cuando se hallaban de guardia en el planta transmisora de la cartera de seguridad, en La Plata.
La primera hipótesis que manejaron los investigadores indicaba que la masacre se concretó para matar a Vatalaro, quien mantendría relaciones amorosas con una joven, ex novia de Leandro Colucci, un empleado estatal que estuvo detenido unos días por el hecho.
Sin embargo, el fiscal admitió que la hipótesis del crimen pasional va perdiendo fuerza y reveló que las dos principales línea de investigación están orientadas a la comercialización de estupefacientes o a la posibilidad de que los asesinos hayan querido robar costosos equipos de comunicaciones que había en el lugar. (Télam).
El fiscal penal de La Plata, Marcelo Romero, explicó esto le sorprendió ya que la caja había sido marcada por perros adiestrados. Se trataba de una caja, de un metro y medio y 90 centímetros de dimensiones, que contenía handies y al ser hallada por los canes de la Policía, estos se descontrolaron y casi la deshicieron a mordiscones.
Los peritos realizaron una espectrografía gaseosa, mediante la cual destruyeron la caja hallada y analizaron los gases que de ella se desprendían para detectar posible presencia de marihuana y/o cocaína. Las víctimas son los policías Pedro Díaz, Alejandro Vatalaro, y Ricardo Barboza.
Desvinculación
Hace unos meses la Policía Científica de la Bonaerense que tenía en custodia la caja envió otra para su análisis. Desde ese momento, el fiscal resolvió que la caja secuestrada en la escena del crimen quedara en su fiscalía y desde allí fue derivada a Gendarmería. Romero confirmó además que la Policía Bonaerense quedó totalmente desvinculada de la investigación del triple crimen. La decisión de separar a la Policía la adoptó el fiscal ante la presunción de que puede haber personal policial implicado en el triple crimen ocurrido el 19 de octubre en el que los policías fueron asesinados a balazos y cuchillazos cuando se hallaban de guardia en el planta transmisora de la cartera de seguridad, en La Plata.
La primera hipótesis que manejaron los investigadores indicaba que la masacre se concretó para matar a Vatalaro, quien mantendría relaciones amorosas con una joven, ex novia de Leandro Colucci, un empleado estatal que estuvo detenido unos días por el hecho.
Sin embargo, el fiscal admitió que la hipótesis del crimen pasional va perdiendo fuerza y reveló que las dos principales línea de investigación están orientadas a la comercialización de estupefacientes o a la posibilidad de que los asesinos hayan querido robar costosos equipos de comunicaciones que había en el lugar. (Télam).







