23 Julio 2008 Seguir en 
Raúl Eduardo Domínguez, el tucumano que fue hallado muerto tras haber denunciado una millonaria estafa en contra del fisco de Santiago del Estero, fue secuestrado antes de fallecer, según la hipótesis que maneja la Justicia de la vecina provincia.
"El juez (Abelardo) Basbús, al separarse de la causa, entendió que estaba ante un caso de secuestro. Esto demuestra que la teoría que manejábamos es la correcta y es la que está siguiendo la Justicia", dijo Bernardo José Herrera, representante legal de la familia de la víctima. Domínguez trabajaba en Rentas de Santiago del Estero. Fue visto por última vez el 13 de mayo, cuando se dirigía al taller de zapatería que atendía en horas de la tarde. Al día siguiente debía presentarse ante la Justicia para ratificar su denuncia en contra de compañeros de trabajo que, según la investigación, habían montado toda una organización que falsificaba los timbrados de contratos millonarios. Su cuerpo fue encontrado dos semanas después en un baldío, a pocas cuadras de su casa.
"No estamos seguros de poder llegar hasta los autores intelectuales del crimen, aunque sí se podría establecer quiénes son los ejecutores", señaló Herrera.
El juez Eduardo Herrera, que investiga el crimen, continúa ordenando medidas para tratar de esclarecer el caso. Según fuentes judiciales, en las próximas horas citará a declarar a los policías que prestan servicios adicionales en la Dirección General de Rentas de la Provincia. A ellos se los interrogaría sobre los movimientos que se registraron en esa repartición los días previos a la desaparición del tucumano.
Por otra parte, ya son alrededor de 20 los empleados del ente recaudador que se sometieron a una pericia caligráfica en la División Criminalística. Sus escrituras serán cotejadas con las frases pintadas en tono agraviante y amenazante contra Domínguez, que fueron realizadas en las puertas de los sanitarios del edificio de Rentas.
Se desconoce cómo murió el tucumano. Peritos forenses nacionales están analizando los restos óseos encontrados para tratar de establecer las causas del deceso.
"El juez (Abelardo) Basbús, al separarse de la causa, entendió que estaba ante un caso de secuestro. Esto demuestra que la teoría que manejábamos es la correcta y es la que está siguiendo la Justicia", dijo Bernardo José Herrera, representante legal de la familia de la víctima. Domínguez trabajaba en Rentas de Santiago del Estero. Fue visto por última vez el 13 de mayo, cuando se dirigía al taller de zapatería que atendía en horas de la tarde. Al día siguiente debía presentarse ante la Justicia para ratificar su denuncia en contra de compañeros de trabajo que, según la investigación, habían montado toda una organización que falsificaba los timbrados de contratos millonarios. Su cuerpo fue encontrado dos semanas después en un baldío, a pocas cuadras de su casa.
"No estamos seguros de poder llegar hasta los autores intelectuales del crimen, aunque sí se podría establecer quiénes son los ejecutores", señaló Herrera.
El juez Eduardo Herrera, que investiga el crimen, continúa ordenando medidas para tratar de esclarecer el caso. Según fuentes judiciales, en las próximas horas citará a declarar a los policías que prestan servicios adicionales en la Dirección General de Rentas de la Provincia. A ellos se los interrogaría sobre los movimientos que se registraron en esa repartición los días previos a la desaparición del tucumano.
Por otra parte, ya son alrededor de 20 los empleados del ente recaudador que se sometieron a una pericia caligráfica en la División Criminalística. Sus escrituras serán cotejadas con las frases pintadas en tono agraviante y amenazante contra Domínguez, que fueron realizadas en las puertas de los sanitarios del edificio de Rentas.
Se desconoce cómo murió el tucumano. Peritos forenses nacionales están analizando los restos óseos encontrados para tratar de establecer las causas del deceso.
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