Campaña de trigo en Tucumán 2008
La sumatoria de los efectos de las heladas, más la prolongación del conflicto entre el Gobierno y el campo y el escaso interés de los productores por realizar grandes inversiones en sus trigales, definen un panorama bastante complejo en cuanto al desarrollo y al resultado productivo que puede arrojar la presente campaña triguera en Tucumán.
04 Julio 2008 Seguir en 

La incertidumbre sobre el futuro del mercado de granos y los malos precios que tiene el trigo, provocaron que los productores decidieran sembrar una menor superficie en esta campaña, respecto del período anterior. Si las heladas no son fuertes y prolongadas como las del año pasado, la cosecha no será tal negativa como prevén.
Sobre estos temas estuvo centrada la entrevista que LA GACETA Rural mantuvo con José Antonio Martínez, productor y socio de la Cooperativa Unión y Progreso de La Ramada.
- ¿Cuál es la estrategia que decidieron para este campaña?
- Hicimos un trigo económico de tal manera de seguir con las rotaciones de cultivos, sembrando gramíneas en la época de invierno. El objetivo es mantener limpios los lotes para la próxima campaña de soja que, como es de suponer, no sabemos qué vamos a hacer.
- ¿La sanidad es buena?
- En esta campaña no tuvimos demasiados problemas con plagas. Tuvimos algo de "pulgón", pero todo fue controlado.
- ¿En qué etapa de desarrollo se encuentran los trigales?
- Están en pleno proceso de macollaje. Todavía falta mucho para estimar qué resultado productivo podemos llegar a tener.
- ¿Qué resultado pueden obtener en esta campaña?
- En materia de producción, reitero, es muy arriesgado estimar algo en estos momentos. Esperamos y confiamos en que tendremos una buena cosecha.
Pero el objetivo de la mayoría de los productores trigueros es mantener limpios los lotes y obtener un buen nivel de rastrojos.
- ¿Esperan que mejoren?
- En invierno las lluvias son bastante reducidas, y más aún en la zona del este tucumano donde nosotros estamos instalados. Los rendimientos suelen oscilar entre los 700 y los 1.000 kilos por hectárea, pero hay campos donde los rindes dieron 1.200 kilos por hectárea el año pasado.
Si las lluvias aparecen en octubre y noviembre, estimamos que el resultado final de la producción puede verse afectado.
- Pero si aparece el agua, ¿será bienvenida?
- Por supuesto. La mayor parte de la siembra se realizó con las últimas lluvias de otoño, por lo que la distribución de las semillas se realizó con tranquilidad.
Es lógico que haya lotes donde se completó una siembra tardía.
Insisto: si llueve algo en la zona este de Tucumán todo será bienvenido, especialmente cuando los trigales estén en proceso de llenado de las espigas.
- Hasta ahora hubo pocas heladas. Si se presentan, ¿prevén efectos sobre las plantaciones?
- Estamos siguiendo muy de cerca la evolución de la temperatura, en especial la aparición de heladas y temperaturas muy bajas.
Si se registran heladas tardías esperamos que no sean fuertes.
En caso de que aparezcan esas bajas temperaturas, esperamos que no sean muy fuertes ni tan prolongadas, porque pueden destruir los trigales.
- Utilizaron pocos fertilizantes en esta campaña. ¿Esto responde a una estrategia en particular?
- Los costos de los fertilizantes nos están matando. Por eso, decidimos sembrar las semillas y sólo aplicar algunos agroquímicos, nada más.
A esta estrategia la defino como una siembra muy barata, muy económica, porque es la única forma de intentar que los números de la campaña triguera terminen mejor equilibrados y no tengamos que enfrentar una gran pérdida al final de la cosecha.
La tonelada de fósforo cuesta entre U$S 1.200 y U$S 1.300 la tonelada. Es un costo prohibitivo para la gran mayoría de los productores trigueros.
Por eso, decidimos no aplicar ningún tipo de fertilizantes y apostar a que las plantaciones logren un buen desarrollo.
Además, el dinero que no gastamos en fertilizar nuestros trigos lo guardamos para la próxima cosecha gruesa.
Esta decisión responde a que esa siembra tiene un mejor nivel de previsibilidad.
Pero todo dependerá de cómo quede, finalmente, la política granaria en la Argentina después de que termine el conflicto entre nosotros, los agricultores argentinos, y el Gobierno nacional.
- ¿Cuáles son las expectativas comerciales que tienen?
- Actualmente, la mayor parte de la producción triguera de Tucumán se coloca en los molinos harineros locales.
En ocasiones logramos vender la producción en molinos del sur del país, y otras veces en establecimientos de Metán (Salta).
Ya quedó atrás, en el tiempo, cuando venían productores molineros de la zona de Cañuelas, que visitaban Tucumán con sus cosechadoras y camiones, para llevarse nuestros trigos. Es que siempre produjimos trigo de muy buena calidad, lo que les permitía obtener harina de excelencia, porque nuestros trigos aportaban buenas cantidades de gluten y de proteínas, muy demandadas por los principales complejos harineros.
- ¿El precio del trigo condiciona el futuro de la actividad?
- Sin ninguna duda. Tanto el precio como, en especial, la política nacional para el sector.
Esperamos que mejore el precio del trigo. Pero el Estado debe acompañar con políticas que incentiven la actividad, algo que nunca hizo hasta ahora.
Sobre estos temas estuvo centrada la entrevista que LA GACETA Rural mantuvo con José Antonio Martínez, productor y socio de la Cooperativa Unión y Progreso de La Ramada.
- ¿Cuál es la estrategia que decidieron para este campaña?
- Hicimos un trigo económico de tal manera de seguir con las rotaciones de cultivos, sembrando gramíneas en la época de invierno. El objetivo es mantener limpios los lotes para la próxima campaña de soja que, como es de suponer, no sabemos qué vamos a hacer.
- ¿La sanidad es buena?
- En esta campaña no tuvimos demasiados problemas con plagas. Tuvimos algo de "pulgón", pero todo fue controlado.
- ¿En qué etapa de desarrollo se encuentran los trigales?
- Están en pleno proceso de macollaje. Todavía falta mucho para estimar qué resultado productivo podemos llegar a tener.
- ¿Qué resultado pueden obtener en esta campaña?
- En materia de producción, reitero, es muy arriesgado estimar algo en estos momentos. Esperamos y confiamos en que tendremos una buena cosecha.
Pero el objetivo de la mayoría de los productores trigueros es mantener limpios los lotes y obtener un buen nivel de rastrojos.
- ¿Esperan que mejoren?
- En invierno las lluvias son bastante reducidas, y más aún en la zona del este tucumano donde nosotros estamos instalados. Los rendimientos suelen oscilar entre los 700 y los 1.000 kilos por hectárea, pero hay campos donde los rindes dieron 1.200 kilos por hectárea el año pasado.
Si las lluvias aparecen en octubre y noviembre, estimamos que el resultado final de la producción puede verse afectado.
- Pero si aparece el agua, ¿será bienvenida?
- Por supuesto. La mayor parte de la siembra se realizó con las últimas lluvias de otoño, por lo que la distribución de las semillas se realizó con tranquilidad.
Es lógico que haya lotes donde se completó una siembra tardía.
Insisto: si llueve algo en la zona este de Tucumán todo será bienvenido, especialmente cuando los trigales estén en proceso de llenado de las espigas.
- Hasta ahora hubo pocas heladas. Si se presentan, ¿prevén efectos sobre las plantaciones?
- Estamos siguiendo muy de cerca la evolución de la temperatura, en especial la aparición de heladas y temperaturas muy bajas.
Si se registran heladas tardías esperamos que no sean fuertes.
En caso de que aparezcan esas bajas temperaturas, esperamos que no sean muy fuertes ni tan prolongadas, porque pueden destruir los trigales.
- Utilizaron pocos fertilizantes en esta campaña. ¿Esto responde a una estrategia en particular?
- Los costos de los fertilizantes nos están matando. Por eso, decidimos sembrar las semillas y sólo aplicar algunos agroquímicos, nada más.
A esta estrategia la defino como una siembra muy barata, muy económica, porque es la única forma de intentar que los números de la campaña triguera terminen mejor equilibrados y no tengamos que enfrentar una gran pérdida al final de la cosecha.
La tonelada de fósforo cuesta entre U$S 1.200 y U$S 1.300 la tonelada. Es un costo prohibitivo para la gran mayoría de los productores trigueros.
Por eso, decidimos no aplicar ningún tipo de fertilizantes y apostar a que las plantaciones logren un buen desarrollo.
Además, el dinero que no gastamos en fertilizar nuestros trigos lo guardamos para la próxima cosecha gruesa.
Esta decisión responde a que esa siembra tiene un mejor nivel de previsibilidad.
Pero todo dependerá de cómo quede, finalmente, la política granaria en la Argentina después de que termine el conflicto entre nosotros, los agricultores argentinos, y el Gobierno nacional.
- ¿Cuáles son las expectativas comerciales que tienen?
- Actualmente, la mayor parte de la producción triguera de Tucumán se coloca en los molinos harineros locales.
En ocasiones logramos vender la producción en molinos del sur del país, y otras veces en establecimientos de Metán (Salta).
Ya quedó atrás, en el tiempo, cuando venían productores molineros de la zona de Cañuelas, que visitaban Tucumán con sus cosechadoras y camiones, para llevarse nuestros trigos. Es que siempre produjimos trigo de muy buena calidad, lo que les permitía obtener harina de excelencia, porque nuestros trigos aportaban buenas cantidades de gluten y de proteínas, muy demandadas por los principales complejos harineros.
- ¿El precio del trigo condiciona el futuro de la actividad?
- Sin ninguna duda. Tanto el precio como, en especial, la política nacional para el sector.
Esperamos que mejore el precio del trigo. Pero el Estado debe acompañar con políticas que incentiven la actividad, algo que nunca hizo hasta ahora.







