29 Junio 2008 Seguir en 

Lucía Mercado es una tucumana que, aunque vive en Buenos Aires, vuelve continuamente a su provincia natal, que está presente en todos sus libros: El gallo negro es, en realidad, una biografía de su padre. En 2003 publicó Los primeros habitantes, con referencias al ingenio azucarero Santa Lucía, de Tucumán. Los terribles años del gobierno militar en Tucumán aparecen con toda su crueldad en La Base.
Cuando presentó su primer libro, Lucía conoció a Roberto Roja y admiró sus condiciones de narrador. Le propuso que escribiera un libro, pero como este no se decidía a hacerlo le ofreció su colaboración. En este tomo las partes debidas a Roja se distinguen por un cambio en el tipo de letra.
Las historias de esos pequeños pueblos que luego se convierten en ciudades es un tema preferido en la obra de Lucía Mercado. De allí que no sólo investigue el pasado sino que también muestre un presente que puede ser utilizado por futuros investigadores. Por tal motivo, a las referencias escritas se agregan numerosas ilustraciones.
Al principio eran los famallaos, tribus indígenas que cayeron bajo el dominio español que impuso el sistema de la "encomienda" y la conversión al cristianismo. Por supuesto, después de la liberación de España, los famallenses participaron de las luchas y los altibajos de la historia de la nueva nación. Así el pueblo fue creciendo: vinieron la iglesia, la escuela, el club atlético, la radio, las industrias, el comercio, etc. Y el caserío se fue trasformando en ciudad. A ello contribuyó también la llegada de extranjeros: como dato curioso para nuestro país puede agregarse que muchos de ellos provenían de la India.
Las contratapas de este libro, profusamente ilustrado, nos permiten conocer más datos de sus autores. Lucía Mercado se graduó de bioquímica en la Universidad Nacional de Tucumán y luego se radicó en Buenos Aires, donde trabajó en la industria química y se especializó en electrodeposición de metales nobles. También estudió antropología social en la Facultad de Filosofía Social, en la UBA.
Por su parte, Roberto Roja desempeñó diversos trabajos, desde obrero golondrina hasta vendedor ambulante, pero más tarde se dedicó a la política peronista y actualmente es, por segunda vez, director de cultura de la Municipalidad de Famaillá.© LA GACETA
Cuando presentó su primer libro, Lucía conoció a Roberto Roja y admiró sus condiciones de narrador. Le propuso que escribiera un libro, pero como este no se decidía a hacerlo le ofreció su colaboración. En este tomo las partes debidas a Roja se distinguen por un cambio en el tipo de letra.
Las historias de esos pequeños pueblos que luego se convierten en ciudades es un tema preferido en la obra de Lucía Mercado. De allí que no sólo investigue el pasado sino que también muestre un presente que puede ser utilizado por futuros investigadores. Por tal motivo, a las referencias escritas se agregan numerosas ilustraciones.
Al principio eran los famallaos, tribus indígenas que cayeron bajo el dominio español que impuso el sistema de la "encomienda" y la conversión al cristianismo. Por supuesto, después de la liberación de España, los famallenses participaron de las luchas y los altibajos de la historia de la nueva nación. Así el pueblo fue creciendo: vinieron la iglesia, la escuela, el club atlético, la radio, las industrias, el comercio, etc. Y el caserío se fue trasformando en ciudad. A ello contribuyó también la llegada de extranjeros: como dato curioso para nuestro país puede agregarse que muchos de ellos provenían de la India.
Las contratapas de este libro, profusamente ilustrado, nos permiten conocer más datos de sus autores. Lucía Mercado se graduó de bioquímica en la Universidad Nacional de Tucumán y luego se radicó en Buenos Aires, donde trabajó en la industria química y se especializó en electrodeposición de metales nobles. También estudió antropología social en la Facultad de Filosofía Social, en la UBA.
Por su parte, Roberto Roja desempeñó diversos trabajos, desde obrero golondrina hasta vendedor ambulante, pero más tarde se dedicó a la política peronista y actualmente es, por segunda vez, director de cultura de la Municipalidad de Famaillá.© LA GACETA







