La experiencia del rechazo y la fascinación que causa lo difícil

Por Carmen Perilli. La maestría del célebre escritor rosarino se despliega en la construcción férrea de su texto.

NUEVAS TEXTURAS DE LO REAL. En la última obra de Martini también intervienen películas como La Caída, y filmes bélicos clásicos. NUEVAS TEXTURAS DE LO REAL. En la última obra de Martini también intervienen películas como La Caída, y filmes bélicos clásicos.
22 Junio 2008
Cuando el lector da los primeros pasos en las páginas del conjunto de relatos de Rosario Express, siente el rechazo y la fascinación que producen lo difícil, aquello que estimula suscitando sospecha acerca de la relación entre la letra y la realidad. El primer cuento, Materia dispuesta, se centra en la madre y construye un imaginario siniestro, casi onettiano. La mirada del narrador establece una distancia implacable con el cuerpo materno en descomposición, cosificado, reducido a materia disponible para la muerte. Un apartamiento en las palabras que introduce la separación definitiva en torno de lo cual los lugares filiales se conmueven. En Jukebox, en un territorio final, el cartógrafo afirma: "El motivo era uno y claro: el país estaba a punto de desaparecer del mapa". En El Cabo de Pilar Bayona se juega un partido de ajedrez y el clima recuerda un road movie. En La colaboración, una militante de izquierda comienza en primera persona ("Yo comencé a militar en 1969 cuando tenía 12 años") una narración de las zonas grises de una historia cruel que se aleja y, al mismo tiempo, se acerca al testimonio: "Por eso yo sé que hago un relato frío de esta historia. No es fácil hablar. No es fácil contarla. Y lo hago como si fuera una película que miro desde afuera, o la historia de otra gente, no la mía. Yo sé que a veces hablo como si no hablara de mí... pero no puedo hacerlo de otra manera".

Nueva textura de lo real
La forma del tiempo, cuyo titulo revela una de las búsquedas del escritor, vuelve sobre la relación filial convertida en enigma, elemento clave en la poética de Martini. Rosario Express, el último relato, no puede considerarse un cuento; se trata de una novela corta o nouvelle en la que el eje es la geografía, una geografía que de material se torna simbólica, en la que se repone al sujeto o se repone en el sujeto. La historia y la autobiografía se entrecruzan, y M es la máscara autobiográfica, alusión a Martini -como lo fue Minelli en otros textos-. El entretejido de tiempos, palabras e imágenes va construyendo una trama en la que los pasajes temporales son constantes. La historia de vida se torna historia y arqueología de una ciudad recorrida minuciosamente. Cada experiencia está marcada por un tiempo en movimiento constante. Se intercala la narración con la descripción minuciosa de fotografías que dan cuenta de la historia familiar, infantil y adolescente. Las fechas insisten en el recorrido: 1944-1975.
En el texto, y como formando parte de la memoria, también intervienen películas como La caída y filmes bélicos clásicos. Esto permite advertir una nueva textura de lo real, en la que intervienen las diferentes mediaciones de modo irremediable. "La guerra ha llegado a Rosario" es la frase que M le repite a Juan Deledda mientras pasean. "Hay figuras que quedan impresas en los arrabales de la memoria; una foto, un libro, una carta, el hilo suelto de un recuerdo, huellas, señales turbias, hasta que un día una imagen -no se sabe por qué- se recompone, se hace presente: una mujer joven, un barquito oxidado, una calle, un jardín, un residuo alquímico o una incrustación en la esencia de la historia", dice el narrador.
La maestría del escritor radica en el orden férreo con el que se construye el texto, donde nada queda suelto. Ello le impide al lector quedarse quieto y lo empuja hacia ese límite que es la escritura.© LA GACETA

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