25 Mayo 2008 Seguir en 

Me pareció un poco exagerado el artículo de Claudia Nicolini ("Idiomacidios": una cotidiana mala praxis, LA GACETA Literaria, 11 de mayo pasado).
Considero el idioma como algo vivo, que muta, evoluciona, cambia. Si así no lo fuera, nos habríamos quedado con el castellano del Quijote...
El idioma español se caracteriza, justamente, por eso. Recuerdo un artículo publicado hace tiempo en La Gaceta en el cual se destacaba esta cualidad del idioma, y lo mostraba como un ente que fagocitaba términos y expresiones de otras lenguas. El texto daba el ejemplo de la palabra "e-mail", que en España pasó a decirse (en tono jocoso y bromista) "Emilio".
El lenguaje, el idioma, la lengua, como le gustaba decir a mi profesor de secundaria, es "un conjunto arbitrario de signos" que usamos como herramienta, como instrumento para comunicarnos. Mientras logremos satisfacer esa, la primera necesidad (como decía la Madre Teresa de Calcuta), lo demás pasa a un segundo plano...
El idioma es de todos, como lo remarca la autora en su nota, y por ende lo formamos entre todos. Y está bien que así sea, porque es un instrumento que necesita del otro para ser utilizado.
Me despido pidiendo perdón si he causado "idiomacidio" con mi humilde opinión.
Considero el idioma como algo vivo, que muta, evoluciona, cambia. Si así no lo fuera, nos habríamos quedado con el castellano del Quijote...
El idioma español se caracteriza, justamente, por eso. Recuerdo un artículo publicado hace tiempo en La Gaceta en el cual se destacaba esta cualidad del idioma, y lo mostraba como un ente que fagocitaba términos y expresiones de otras lenguas. El texto daba el ejemplo de la palabra "e-mail", que en España pasó a decirse (en tono jocoso y bromista) "Emilio".
El lenguaje, el idioma, la lengua, como le gustaba decir a mi profesor de secundaria, es "un conjunto arbitrario de signos" que usamos como herramienta, como instrumento para comunicarnos. Mientras logremos satisfacer esa, la primera necesidad (como decía la Madre Teresa de Calcuta), lo demás pasa a un segundo plano...
El idioma es de todos, como lo remarca la autora en su nota, y por ende lo formamos entre todos. Y está bien que así sea, porque es un instrumento que necesita del otro para ser utilizado.
Me despido pidiendo perdón si he causado "idiomacidio" con mi humilde opinión.







