El alperovichismo despide marzo con magullones

La agitación política en este inicio de la segunda gestión puso en evidencia algunas flaquezas en el funcionamiento del oficialismo.

30 Mar 2008
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Una de las características sobresalientes de Giulio Andreotti es su cinismo. El político italiano de la posguerra aún ostenta el privilegio de ser el hombre que más tiempo estuvo aferrado al poder y, seguramente, el que lo ejerció como mayor deleite. Quizás por eso, su reflexión sobre el ejercicio del poder suene a ironía: "El poder desgasta sólo a aquel que no lo tiene". Sin dudas, el hombre que actuó siete veces como premier y otras 33 como ministro conoce como nadie la realidad que, tras bastidores, encierra la actividad política. Con esa frase, Andreotti supo burlarse públicamente de la infinidad de cuestionamientos y tropiezos que le cupieron durante su paso por la vida pública.
Salvando las distancias, el gobernador, José Alperovich, bien podría tomar para sí el cinismo del italiano, a la luz del balance que arrojará el tembloroso mes de marzo que se despide mañana. El mandatario lleva -reelección mediante- casi 1.600 días al frente del Poder Ejecutivo. Pero hasta ahora no había tenido que soportar un lapso de semejante controversia. Renuncias de funcionarios de primera, segunda y tercera línea, marcha atrás en decisiones estratégicas y hasta ruidosas críticas de algunos sectores sociales agitaron el inicio del otoño. Curiosamente, en este 2008 carente del fervor que imponen los años electorales.
¿Por qué Alperovich cruzó el cuarto mes de su segundo mandato con magullones? ¿Se trata de hechos aislados o hay cuestiones estructurales que deben ser revisadas? ¿Los recientes tropezones representan una señal de alerta para la marcha de la gestión? Sin dudas, las preguntas encontrarán sus respuestas sólo con el desandar de los acontecimientos. Pero no es menos cierto que en Casa de Gobierno tratan de superar lo más rápido posible este empantanamiento. Como tampoco lo es que puertas adentro del poder se trata de encontrar una explicación al volcánico marzo.

Renuncias emblemáticas
Durante la primera gestión, Alperovich afrontó situaciones comprometidas, pero de manera aislada. Quizás la más escandalosa fue la de agosto de 2005, cuando en un allanamiento Gendarmería Nacional encontró 16 toneladas de polenta en mal estado dentro de una finca privada en Burruyacu. El hecho obligó al gobernador a echar a uno de sus hombres de mayor confianza: Joaquín Ferre.
En marzo de 2006, en tanto, debió soportar otra baja trascendente en su gabinete. Antonio Jalil, su ladero durante más de 12 años, dejó la estratégica Secretaría General de la Gobernación. Aunque se esgrimieron cuestiones personales, quedó un tufillo en el ambiente referido a diferencias políticas. Semanas después, el crimen de Paulina Lebbos desencadenó una crisis en el área de seguridad: en 14 días renunciaron cuatro funcionarios, entre ellos un ministro, Pablo Baillo. Con el tiempo, Ferre y Baillo volvieron a pisar el Palacio Gubernamental, aunque como asesores.
Después de las aplastantes victorias electorales obtenidas, con el dominio absoluto de la mayoría legislativa y en el medio de una etapa sin mayores sobresaltos en materia económica para su gestión, bien vale la pregunta respecto de los motivos que desembocaron en esta crisis de cabotaje. Aunque por lo bajo, algunos colaboradores del gobernador reconocen que es evidente un desgaste de la gestión. También, que resulta notorio cierto cansancio en el mandatario. Su modelo de ejercicio del poder frenético y unipersonal, afirman, conspira contra la prudencia que, en situaciones de riesgo, debe imponer a sus acciones un conductor.
Alperovich, según confiesan hombres de su entorno, es consciente de la vicisitud que le toca sobrellevar. Y no descartan que con el correr de los días queden en evidencia nuevos matices en su rígida manera de entender la política.
A 48 horas de la despedida del mes que más bretes le impuso, al gobernador podrían servirle los dichos de una mujer que conoce, como pocas, la trastienda del poder. "El poder, si no estás alerta, te domina y sin darte cuenta lo ejercés, como poseída por el poder. Hay que estar muy alerta para no sucumbir. Es práctica", planteó a la revista Noticias Teresa González Fernández, ex esposa del bonaerense Felipe Solá.

Mimado en la gestión, aunque relegado en el armado peronista
En marzo la atención política nacional estuvo centrada en la decisión del kirchnerismo de tomar las riendas del Partido Justicialista. El embate del ex presidente por alcanzar la conducción del PJ fue justificado en la necesidad de renovar las filas dirigenciales. En ese contexto, el alperovichismo inició contactos para colocar en la mesa chica del partido al gobernador. La carta de presentación fueron los 400.000 votos que la provincia le aportó a Cristina Fernández de Kirchner en la elección del 28 de octubre. A tal punto llegó el operativo alperovichista que el PJ tucumano, en plenario, pidió un lugar de privilegio. Sin embargo, los días transcurrieron y entre los nombres que se mencionaron en Buenos Aires para acompañar a Néstor Kirchner no apareció el del gobernador tucumano. El propio Alperovich debió reconocer que no recibió ninguna llamada desde la Nación.

Abrupto final para la llegada de Sassi Colombres a la Corte
La celeridad que el gobernador pretendió imprimir a la cobertura de una vocalía en la Corte Suprema de Justicia terminó por jugarle en contra. Casi sin dudar y sin consultar, según confían algunos colaboradores, Alperovich propuso a su fiscal de Estado, Francisco Sassi Colombres, en lugar del renunciante Héctor Area Maidana. Con envidiable rapidez, el oficialismo legislativo cumplió los trámites y dio acuerdo para que el ex funcionario llegara a la Corte. Pero la caída de Sassi Colombres fue tan abrupta como su frustrado desembarco en Tribunales. Las críticas de organismos de derechos humanos, a raíz de su pasado como funcionario del Gobierno militar, terminaron por derrumbar la intentona alperovichista. Trascendió que el propio Kirchner, ante las repercusiones en Buenos Aires, llamó al gobernador para que desistiera. Así lo hizo. En su lugar, propuso a Claudia Sbdar.

Uno de los que más sintió el impacto de la puja con el campo
Decidido a recuperar posiciones en el entramado kirchnerista luego del traspié cometido con la cobertura de una vacante en la Corte, el gobernador fue pionero entre sus pares a la hora de fustigar a los productores agropecuarios. "Patético y extravagante", fueron las palabras utilizadas por Alperovich para criticar los piquetes iniciados por el campo en contra de la suba de las retenciones dispuesta por la Nación. La tensión desatada alcanzó tal magnitud que el mandatario debió soportar la renuncia de los dos hombres que le garantizaban un puente con el sector productivo: José Manuel Paz (Ministerio de Desarrollo Productivo) y Roberto Martínez Zavalía (Ente de Turismo). A la vez, la Provincia se convirtió en uno de los centros del reclamo ruralista y el propio gobernador en uno de los blancos más criticados por los dirigentes del sector.

Hechos que sirven a modo de aprendizaje
"Tomar estos hechos circunscriptos a un lapso determinado dentro del Gobierno nos puede llevar a cometer un error de apreciación", planteó el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, cuando LA GACETA le consultó sobre los acontecimientos del mes que ya finaliza. "A los hechos que se dice son negativos hay que agregarles otros que también sucedieron, como el arreglo con los gremios estatales, el inicio de clases y los recursos que consiguió de la Nación el gobernador, que significan caminos y obras públicas. Si vemos todas estas situaciones, concluiremos que tuvimos un mes movido. Marzo es un mes en que comienza la tarea política fuerte", aseveró el funcionario.
Jiménez insistió en que los hechos no fueron adversos. "Lo sucedido con Francisco Sassi Colombres fue una decisión personal. Estaba designado (en la Corte) y sin embargo él desistió. El caso de los inmuebles del patrimonio histórico es un ejemplo, y también tiene un elemento rescatable que no debe tomarse como un traspié del Gobierno, sino como una medida del Ejecutivo, que apostó a no desunir a los tucumanos. Más que un retroceso, fue un paso adelante", señaló.
La renuncia de dos funcionarios (José Manuel Paz y Roberto Martínez Zavalía) también fue justificada por el ministro. "Los funcionarios deben identificarse con un proyecto de gobierno. El proyecto de Alperovich está en consonancia con la política nacional y estos funcionarios, por convicción, decidieron retirarse. Y eso es respetable", argumentó Jiménez.
A modo de conclusión, Jiménez cree que lo sucedido en los últimos 30 días sirve como aprendizaje. "Si a partir de los hechos dijera que no se van a tomar decisiones sería necio y torpe. De los hechos que se van sucediendo, en situaciones límites, hay que ir haciendo un aprendizaje para hacer cosas mejores en el futuro", remató.

Etapa ideal para dejar de lado los choques
Con el conflicto entre sectores del campo y el Gobierno nacional como telón de fondo, el diputado nacional José Ignacio García Hamilton (UCR) realizó un parangón de los escenarios nacional y provincial. El único diputado que inviste el rol de oposición -entre los nueve representantes tucumanos en la Cámara Baja- fue consultado por LA GACETA para conocer su opinión respecto del sísmico mes que vivió el gobernador, José Alperovich. "La rebelión fiscal del campo argentino (sin precedentes en la historia de América Latina) y los inconvenientes que sufrió nuestro gobernador en el ámbito local harán que la situación política sea distinta en los próximos años", aseguró.
El parlamentario analizó los movimientos de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y advirtió que esta deberá modificar su accionar en el futuro. "Vio menguado su prestigio y su poder omnímodo, y se verá obligada a rebajar las retenciones, a coparticiparlas con las provincias y a abandonar su estilo arrogante y la utilización de elementos de choque contra la oposición", afirmó.
De igual manera se manifestó respecto de la forma en que el gobernador dirige los destinos políticos de los tucumanos. En este caso, también advirtió sobre la urgente necesidad de realizar un cambio profundo en la metodología ejecutada por el titular del Poder Ejecutivo. "El gobernador deberá alejarse del espíritu confrontativo, propio del anterior presidente (Néstor Kirchner), y acercarse a los productores y actores de Tucumán en la búsqueda de mayores ingresos para nuestra provincia y de la recreación de un clima de concordia republicana", señal.
Según el parlamentario radical, si no se efectúan estas modificaciones, la persistencia de los reclamos y de las protestas ciudadanas tornará muy dificultosa la culminación adecuada de los mandatos.





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