16 Marzo 2008 Seguir en 
Los comerciantes de la capital aseguran que el desarrollo comercial de los grandes centros de ventas de Yerba Buena no les quitan clientes. Según estimaron varios representantes del sector, el público que concurre a los shoppings es diferente al que compra en el centro de la ciudad.
Según explicó a LA GACETA, Esteban Canosa, vendedor de un local de electrodomésticos, el crecimiento de las ventas en los centros comerciales de Yerba Buena no ha influido en la demanda de las sucursales que operan en la capital, porque son negocios que apuntan a diferentes segmentos del mercado local. “En Yerba Buena las ventas se concentran en un público de mayor poder adquisitivo. En cambio, en los locales céntricos de la capital la clientela es más diversa”, destacó el vendedor, que indicó que a los negocios de San Miguel de Tucumán acuden muchas personas de las localidades del interior. Resaltó que en las sucursales capitalinas las ventas se concentran en artículos del hogar (heladeras, cocinas, lavarropas). Además, estableció que en los locales céntricos hay un porcentaje más grande de ventas por medio de financiamiento.Walter Casado, encargado de un negocio de artículos deportivos de la capital, aseguró que el volumen de ventas de los comercios céntricos es muy superior al de los locales que operan en Yerba Buena. “Todavía hay mucha gente de Yerba Buena que viene a comprar a los negocios del céntricos porque la cantidad de negocios y la oferta de artículos es mayor”, destacó el encargado.
Según explicó Osvaldo, de un negocio de venta de indumentaria de la peatonal, en Yerba Buena el target de precios es más alto; el cliente sabe que en los shoppings sólo va a encontrar primeras marcas. Además -agregó- otra de las diferencias en el comercio de ambos municipios es el tema de la seguridad. “Aquí tenemos que andar cuidándonos de las mecheras, eso no quiere decir que allá no haya inseguridad, pero se la percibe menos”, aseveró. Y se mostró escéptico sobre la posibilidad de que los grandes centros comerciales le resten clientes a los comercios céntricos. “La gente no tiene mucha cultura de shopping todavía. Aquí vienen a comprar personas de todos los niveles económicos, no es tan selectivo, más allá de que trabajamos con indumentaria de marcas reconocidas”, recalcó.
Según explicó a LA GACETA, Esteban Canosa, vendedor de un local de electrodomésticos, el crecimiento de las ventas en los centros comerciales de Yerba Buena no ha influido en la demanda de las sucursales que operan en la capital, porque son negocios que apuntan a diferentes segmentos del mercado local. “En Yerba Buena las ventas se concentran en un público de mayor poder adquisitivo. En cambio, en los locales céntricos de la capital la clientela es más diversa”, destacó el vendedor, que indicó que a los negocios de San Miguel de Tucumán acuden muchas personas de las localidades del interior. Resaltó que en las sucursales capitalinas las ventas se concentran en artículos del hogar (heladeras, cocinas, lavarropas). Además, estableció que en los locales céntricos hay un porcentaje más grande de ventas por medio de financiamiento.Walter Casado, encargado de un negocio de artículos deportivos de la capital, aseguró que el volumen de ventas de los comercios céntricos es muy superior al de los locales que operan en Yerba Buena. “Todavía hay mucha gente de Yerba Buena que viene a comprar a los negocios del céntricos porque la cantidad de negocios y la oferta de artículos es mayor”, destacó el encargado.
Según explicó Osvaldo, de un negocio de venta de indumentaria de la peatonal, en Yerba Buena el target de precios es más alto; el cliente sabe que en los shoppings sólo va a encontrar primeras marcas. Además -agregó- otra de las diferencias en el comercio de ambos municipios es el tema de la seguridad. “Aquí tenemos que andar cuidándonos de las mecheras, eso no quiere decir que allá no haya inseguridad, pero se la percibe menos”, aseveró. Y se mostró escéptico sobre la posibilidad de que los grandes centros comerciales le resten clientes a los comercios céntricos. “La gente no tiene mucha cultura de shopping todavía. Aquí vienen a comprar personas de todos los niveles económicos, no es tan selectivo, más allá de que trabajamos con indumentaria de marcas reconocidas”, recalcó.








