11 Marzo 2008 Seguir en 
“Soy inocente. Cometí el error de levantar a los chinos, pero no sabía que era un delito”, juró Carlos Antonio Soggetti frente al tribunal, mientras los otros imputados, Leonardo Guillermo Ríos y Néstor Roberto Otero, esperaban su turno para relatar sus versiones de los hechos. Pero el Tribunal no les creyó. Los tres hombres, oriundos de Buenos Aires, fueron condenados ayer por la Justicia Federal por favorecer la permanencia de extranjeros ilegales en el país.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán, integrado por los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Alicia Noli, dictó una sentencia de tres años y seis meses para Ríos y Soggetti, y de cuatro para Otero. Sin embargo, los hombres quedaron en libertad ya que habían cumplido prisión preventiva durante tres años por este hecho.
El 29 de abril de 2004, los condenados fueron detenidos durante un control vial realizado por Gendarmería en La Florida. Allí, los hombres fueron sorprendidos llevando en una ambulancia (que tenía la inscripción “Hospital Ramón Carrillo”) a nueve ciudadanos chinos que habían entrado ilegalmente en el país.
Soggetti, Otero y Ríos -defendidos por Juan Carlos Nacul y Silvia Assaf- sostuvieron en todo momento que levantaron a los indocumentados cuando hacían dedo en la ruta, a pocos kilómetros de donde fueron interceptados.
Los orientales -seis hombres y tres mujeres- fueron indagados por el Tribunal Federal, con la asistencia de un taiwanés que vive en el país hace 12 años y que ofició de traductor. Luego de esto, los nueve ciudadanos chinos fueron deportados a su país, por lo que no pudieron presentarse a comparecer.
Según las actuaciones, los inmigrantes declararon que habían llegado a Bolivia el 13 de abril de ese año. Allí, siempre según su testimonio, permanecieron encerrados en una casa, y luego de varios días fueron trasladados por tres argentinos en una ambulancia.
Sin embargo, el fiscal Leopoldo Peralta Palma no logró demostrar durante la audiencia que Soggetti, Otero y Ríos hayan sido quienes hicieron ingresar al país a los ciudadanos orientales ni que los inmigrantes hayan sido transportados hacia Buenos Aires para ser explotados como mano de obra barata, como se sospechaba en un principio.
Además, pese a que intenató presentar como prueba un entrecruzamiento telefónico de llamadas que los sospechosos habían realizado con su celular hacia Bolivia, Jujuy, Santa Fe y otras provincias, no pudo probar que estas comunicaciones hayan tenido vinculación con el delito que se les imputaba sobre tráfico ilegal de personas.
Luego de las primeras investigaciones, la Justicia dictó la prisión preventiva para los imputados, que ayer quedaron libres, ya que estos años se computan como prisión efectiva.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán, integrado por los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Alicia Noli, dictó una sentencia de tres años y seis meses para Ríos y Soggetti, y de cuatro para Otero. Sin embargo, los hombres quedaron en libertad ya que habían cumplido prisión preventiva durante tres años por este hecho.
El 29 de abril de 2004, los condenados fueron detenidos durante un control vial realizado por Gendarmería en La Florida. Allí, los hombres fueron sorprendidos llevando en una ambulancia (que tenía la inscripción “Hospital Ramón Carrillo”) a nueve ciudadanos chinos que habían entrado ilegalmente en el país.
Soggetti, Otero y Ríos -defendidos por Juan Carlos Nacul y Silvia Assaf- sostuvieron en todo momento que levantaron a los indocumentados cuando hacían dedo en la ruta, a pocos kilómetros de donde fueron interceptados.
Los orientales -seis hombres y tres mujeres- fueron indagados por el Tribunal Federal, con la asistencia de un taiwanés que vive en el país hace 12 años y que ofició de traductor. Luego de esto, los nueve ciudadanos chinos fueron deportados a su país, por lo que no pudieron presentarse a comparecer.
Según las actuaciones, los inmigrantes declararon que habían llegado a Bolivia el 13 de abril de ese año. Allí, siempre según su testimonio, permanecieron encerrados en una casa, y luego de varios días fueron trasladados por tres argentinos en una ambulancia.
Sin embargo, el fiscal Leopoldo Peralta Palma no logró demostrar durante la audiencia que Soggetti, Otero y Ríos hayan sido quienes hicieron ingresar al país a los ciudadanos orientales ni que los inmigrantes hayan sido transportados hacia Buenos Aires para ser explotados como mano de obra barata, como se sospechaba en un principio.
Además, pese a que intenató presentar como prueba un entrecruzamiento telefónico de llamadas que los sospechosos habían realizado con su celular hacia Bolivia, Jujuy, Santa Fe y otras provincias, no pudo probar que estas comunicaciones hayan tenido vinculación con el delito que se les imputaba sobre tráfico ilegal de personas.
Luego de las primeras investigaciones, la Justicia dictó la prisión preventiva para los imputados, que ayer quedaron libres, ya que estos años se computan como prisión efectiva.






