Aún no juzgarán a los acusados de matar a Aráoz
A poco de cumplirse los cuatro años del homicidio del magistrado, tanto la defensa como la querella esperan con impaciencia el juicio. Los dos sospechosos del hecho, Ema Gómez y Darío Pérez, siguen en prisión preventiva. Dicen que el caso está paralizado.
10 Marzo 2008 Seguir en 
A ocho meses de cumplirse los cuatro años del crimen del juez de Menores Héctor Agustín Aráoz, los representantes legales de la familia de la víctima y los defensores de los acusados aseguran que la causa está lejos de esclarecerse, por más que su situación los ubique en perspectivas antagónicas.
El 26 de noviembre de 2004, el magistrado fue asesinado de nueve balazos en su casa, ubicada en avenida Aconquija al 2.900, Yerba Buena.
Las sospechas de los investigadores cayeron sobre los policías Ema Gómez, Darío Pérez y Andrés Faversani, quienes en un primer momento estuvieron acusados de homicidio agravado. El miércoles, Faversani fue sobreseído de esa acusación por la Cámara de Apelaciones, y sólo podrá ser juzgado por encubrimiento y por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Por estos mismos delitos, están acusados otros dos empleados policiales más: el comisario Rodolfo Domínguez y el agente Raúl Albornoz. Gómez y Pérez permanecen encarcelados, a pesar de que ya cumplieron más de dos años sin ser enjuiciados.
“Pensamos la posibilidad de recurrir a una casación después del sobreseimiento de Farversani, pero nos preocupa la cuestión del tiempo. Si este recurso dilata el proceso y nos retrasa, preferimos esperar el juicio”, enfatizó Benjamín Frías Alurralde, uno de los representantes legales de la familia Aráoz.
“Sin duda alguna la causa está bastante paralizada y no hay resoluciones de los planteos que se realizan. Desde mi lugar, desconozco por qué está estancada. No se hicieron planteos dilatorios de Darío Pérez o de Ema Gómez. No sé cómo explicar por qué esto se alargó así”, señaló el letrado Alvaro Zelarayán, quien representa a Albornoz y a Domínguez. El profesional agregó: “es una aberración jurídica que siga detenida esa gente sin haber recibido una sentencia”.
El abogado de Gómez, Mario Mirra, también se mostró ofuscado e impaciente. “El caso está totalmente paralizado. Desde que se dictaron las prisiones preventivas a los dos acusados no se incorporó ni una sola prueba más al expediente. Así es muy difícil que un tribunal pueda llegar a una sentencia”, opinó.
El profesional aprovechó la ocasión para replantear la situación de su cliente, quien fue detenida la noche del asesinato y desde entonces permanece en la Cárcel de la Mujer. “El pedido de libertad de mi defendida no es caprichoso. Hace más de tres años que está detenida y eso viola todos los pactos internacionales. Además, no hay ninguna prueba contundente en su contra”, dijo.
La resolución
Con respecto al sobreseimiento de Faversani, no hubo coincidencia entre las opiniones de los letrados. Frías Alurralde sostuvo que la resolución fue una cuestión inminentemente técnica: “había dos requerimientos incompatibles. No se puede juzgar a alguien por homicidio y por encubrimiento al mismo tiempo. Ese es el motivo por el cual se desembocó en este resultado”.
Zelarayán, en cambio, aseguró: “la decisión tomada con respecto al tema se ajusta totalmente al derecho”.
En una reciente entrevista con LA GACETA, Andrés Faversani enfatizó que uno de los hijos de Aráoz estuvo en el momento del asesinato. Además, aseveró que la familia de la víctima quería involucrarlo en el crimen. “La estrategia de ellos es muy clara. Quieren hacer creer que el juez fue asesinado por los integrantes de una mafia policial para cobrarle la plata al Estado”, argumentó.
El fiscal Guillermo Herrera, quien investigó el polémico crimen, se mostró molesto por las declaraciones del imputado. “Es una falta de respeto total la ligereza de sus apreciaciones”, dijo.
Con respecto al tiempo que el caso lleva sin una resolución, el fiscal aclaró: “es una causa muy compleja. Al principio hubo más de 10 imputados; los abogados plantearon recursos, oposiciones, apelaciones y cuestionaron con frecuencia. Todo esto prolongó la investigación. La elevé dentro del término establecido, pero cuando estaba en manos del juez, continuaron los planteos”, concluyó.
Para los investigadores, la manera en la que trascurrieron los hechos el día del crimen continúa siendo un misterio. Los representantes de las partes, impacientes, esperan con ansias que comience el juicio. Pero los más optimistas creen que esto podría suceder recién a mediados del año que viene.
El 26 de noviembre de 2004, el magistrado fue asesinado de nueve balazos en su casa, ubicada en avenida Aconquija al 2.900, Yerba Buena.
Las sospechas de los investigadores cayeron sobre los policías Ema Gómez, Darío Pérez y Andrés Faversani, quienes en un primer momento estuvieron acusados de homicidio agravado. El miércoles, Faversani fue sobreseído de esa acusación por la Cámara de Apelaciones, y sólo podrá ser juzgado por encubrimiento y por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Por estos mismos delitos, están acusados otros dos empleados policiales más: el comisario Rodolfo Domínguez y el agente Raúl Albornoz. Gómez y Pérez permanecen encarcelados, a pesar de que ya cumplieron más de dos años sin ser enjuiciados.
“Pensamos la posibilidad de recurrir a una casación después del sobreseimiento de Farversani, pero nos preocupa la cuestión del tiempo. Si este recurso dilata el proceso y nos retrasa, preferimos esperar el juicio”, enfatizó Benjamín Frías Alurralde, uno de los representantes legales de la familia Aráoz.
“Sin duda alguna la causa está bastante paralizada y no hay resoluciones de los planteos que se realizan. Desde mi lugar, desconozco por qué está estancada. No se hicieron planteos dilatorios de Darío Pérez o de Ema Gómez. No sé cómo explicar por qué esto se alargó así”, señaló el letrado Alvaro Zelarayán, quien representa a Albornoz y a Domínguez. El profesional agregó: “es una aberración jurídica que siga detenida esa gente sin haber recibido una sentencia”.
El abogado de Gómez, Mario Mirra, también se mostró ofuscado e impaciente. “El caso está totalmente paralizado. Desde que se dictaron las prisiones preventivas a los dos acusados no se incorporó ni una sola prueba más al expediente. Así es muy difícil que un tribunal pueda llegar a una sentencia”, opinó.
El profesional aprovechó la ocasión para replantear la situación de su cliente, quien fue detenida la noche del asesinato y desde entonces permanece en la Cárcel de la Mujer. “El pedido de libertad de mi defendida no es caprichoso. Hace más de tres años que está detenida y eso viola todos los pactos internacionales. Además, no hay ninguna prueba contundente en su contra”, dijo.
La resolución
Con respecto al sobreseimiento de Faversani, no hubo coincidencia entre las opiniones de los letrados. Frías Alurralde sostuvo que la resolución fue una cuestión inminentemente técnica: “había dos requerimientos incompatibles. No se puede juzgar a alguien por homicidio y por encubrimiento al mismo tiempo. Ese es el motivo por el cual se desembocó en este resultado”.
Zelarayán, en cambio, aseguró: “la decisión tomada con respecto al tema se ajusta totalmente al derecho”.
En una reciente entrevista con LA GACETA, Andrés Faversani enfatizó que uno de los hijos de Aráoz estuvo en el momento del asesinato. Además, aseveró que la familia de la víctima quería involucrarlo en el crimen. “La estrategia de ellos es muy clara. Quieren hacer creer que el juez fue asesinado por los integrantes de una mafia policial para cobrarle la plata al Estado”, argumentó.
El fiscal Guillermo Herrera, quien investigó el polémico crimen, se mostró molesto por las declaraciones del imputado. “Es una falta de respeto total la ligereza de sus apreciaciones”, dijo.
Con respecto al tiempo que el caso lleva sin una resolución, el fiscal aclaró: “es una causa muy compleja. Al principio hubo más de 10 imputados; los abogados plantearon recursos, oposiciones, apelaciones y cuestionaron con frecuencia. Todo esto prolongó la investigación. La elevé dentro del término establecido, pero cuando estaba en manos del juez, continuaron los planteos”, concluyó.
Para los investigadores, la manera en la que trascurrieron los hechos el día del crimen continúa siendo un misterio. Los representantes de las partes, impacientes, esperan con ansias que comience el juicio. Pero los más optimistas creen que esto podría suceder recién a mediados del año que viene.
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