15 Febrero 2008 Seguir en 
La escasez de monedas se profundizó en los últimos meses en el mercado tucumano, según pudo constatar LA GACETA.
“La falta de monedas nos perjudica, porque perdemos ventas”, afirmó Gabriela Jorrat, encargada de un quiosco céntrico. “La gente se queja porque cree que no queremos darle las monedas. Algunos entienden que realmente no hay y se llevan algo por la cantidad que nos pagan, pero otros se molestan y hasta te insultan. Siempre le pedimos a la gente que, por favor, pague con la plata justa”, agregó.
Los comercios más afectados son los quioscos, las fotocopiadoras, las revisterías y los telecentros. “Es un desastre. Tenemos discusiones con los clientes por el tema de las monedas. Es un descuido del Gobierno que estemos en esta situación. En los bancos tampoco se consiguen. Fácilmente pierdo al mes $ 400 por este tema. Aquí se venden revistas y diarios a precios como $ 2,20, $ 2,40, $ 2,60 hasta $ 9,80, y los clientes exigen el vuelto. Eso hace que la mayoría de las veces tenga que bajar el precio para redondear; si no, la gente se va sin comprar”, aseveró Raúl Tello, propietario de una revistería de Santiago del Estero y 25 de Mayo. “Además circula una gran cantidad de monedas falsas de $ 1”, agregó Tello.
En diferentes fotocopiadoras ubicadas en 25 de Mayo al 400 (zona de la Facultad de Derecho de la UNT) afirman que el faltante los perjudica severamente.
“La gente se enoja, porque pagan con $ 2 y hay que darles monedas de vuelto. ¡Y no tenemos! Pusimos carteles donde pedimos a los clientes que para sacar copias en un precio menor a $ 2 tienen que pagar con monedas”, sostuvo Julio Maidán. “Cuando un juego de fotocopias sale, por ejemplo, $ 3,20, se vende a $ 3 para no perder la venta”, contó Guillermo Leguizamón.
Los telecentros son los que más reciben quejas ya que prestan un servicio que manejan montos muy pequeños. “Desde fines del año pasado, cuando se agudizó el problema, un 40% bajó la cantidad de llamadas diarias. Si no tienen cambio no les doy cabina para hablar. Los clientes se enojan pero uno no tiene la culpa. Muchos colectiveros y empleados de los bancos las venden”, dijo, indignado, Fernando Gaspari, de un local de Laprida al 500. Pablo Boquete, gerente comercial de Emilio Luque, dijo que el problema también afecta a los supermercados. “Aparentemente, hay un mercado negro en algunos locales céntricos. Se complica mucho conseguirlas; tratamos de cambiar con empresas amigas, pero no es suficiente. No estamos dispuestos a tratar con negocios ilegales y fomentar su existencia”, dijo.
“La falta de monedas nos perjudica, porque perdemos ventas”, afirmó Gabriela Jorrat, encargada de un quiosco céntrico. “La gente se queja porque cree que no queremos darle las monedas. Algunos entienden que realmente no hay y se llevan algo por la cantidad que nos pagan, pero otros se molestan y hasta te insultan. Siempre le pedimos a la gente que, por favor, pague con la plata justa”, agregó.
Los comercios más afectados son los quioscos, las fotocopiadoras, las revisterías y los telecentros. “Es un desastre. Tenemos discusiones con los clientes por el tema de las monedas. Es un descuido del Gobierno que estemos en esta situación. En los bancos tampoco se consiguen. Fácilmente pierdo al mes $ 400 por este tema. Aquí se venden revistas y diarios a precios como $ 2,20, $ 2,40, $ 2,60 hasta $ 9,80, y los clientes exigen el vuelto. Eso hace que la mayoría de las veces tenga que bajar el precio para redondear; si no, la gente se va sin comprar”, aseveró Raúl Tello, propietario de una revistería de Santiago del Estero y 25 de Mayo. “Además circula una gran cantidad de monedas falsas de $ 1”, agregó Tello.
En diferentes fotocopiadoras ubicadas en 25 de Mayo al 400 (zona de la Facultad de Derecho de la UNT) afirman que el faltante los perjudica severamente.
“La gente se enoja, porque pagan con $ 2 y hay que darles monedas de vuelto. ¡Y no tenemos! Pusimos carteles donde pedimos a los clientes que para sacar copias en un precio menor a $ 2 tienen que pagar con monedas”, sostuvo Julio Maidán. “Cuando un juego de fotocopias sale, por ejemplo, $ 3,20, se vende a $ 3 para no perder la venta”, contó Guillermo Leguizamón.
Los telecentros son los que más reciben quejas ya que prestan un servicio que manejan montos muy pequeños. “Desde fines del año pasado, cuando se agudizó el problema, un 40% bajó la cantidad de llamadas diarias. Si no tienen cambio no les doy cabina para hablar. Los clientes se enojan pero uno no tiene la culpa. Muchos colectiveros y empleados de los bancos las venden”, dijo, indignado, Fernando Gaspari, de un local de Laprida al 500. Pablo Boquete, gerente comercial de Emilio Luque, dijo que el problema también afecta a los supermercados. “Aparentemente, hay un mercado negro en algunos locales céntricos. Se complica mucho conseguirlas; tratamos de cambiar con empresas amigas, pero no es suficiente. No estamos dispuestos a tratar con negocios ilegales y fomentar su existencia”, dijo.
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