Las lluvias casi no afectaron los cultivos y hasta los favorecieron

Solamente la cosecha de tabaco fue perjudicada, pero las pérdidas no serán relevantes. Las precipitaciones fueron beneficiosas para los granos y para la caña de azúcar. Preocupa la poca luminosidad solar.

EFECTO POSITIVO. Las lluvias cortaron el ciclo seco, que presentaba complicaciones para la caña de azúcar. LA GACETA
EFECTO POSITIVO. Las lluvias cortaron el ciclo seco, que presentaba complicaciones para la caña de azúcar. LA GACETA
04 Febrero 2008
Las intensas lluvias que castigaron la provincia la semana pasada y la anterior no produjeron grandes daños a los cultivos, según dijeron expertos del sector agropecuario a LA GACETA. La producción de tabaco fue la más afectada, pero se estima que las pérdidas serán mínimas. En el caso de los granos y del azúcar, el agua trajo alivio a los agricultores, que temían las consecuencias del largo período de sequía.
Según evaluó Luis Bravo, presidente de la Asociación de Productores Tabacaleros de La Cocha, las lluvias incidieron negativamente en la cosecha de tabaco, ya que parte del producto se está pudriendo debido al gran nivel de humedad del ambiente.
“Todavía no se pueden establecer las pérdidas, pero creemos que no van a ser importantes. Esperamos que este problema no altere la gran campaña que venimos realizando”, destacó el tabacalero.
Explicó que el alto volumen de precipitaciones de las últimas semanas afectó, principalmente, el tabaco que fue cosechado al último. En cambio, el que había sido recogido antes casi no corre riesgo de deteriorarse.
Por su parte, las plantas que aún se encuentran en los campos (menos de un 10% del total de la producción), pueden sufrir daños a causa de la incidencia de gusanos.
“El tabaco que no está cosechado seguramente va a ser más liviano. Se va a perder en cantidad del producto y va a disminuir su calidad, pero no se perderá la producción”, recalcó Bravo.
El dirigente indicó que debido a las actuales condiciones meteorológicas el cultivo todavía no puede ser fraccionado. Los agricultores esperan que el clima mejore para comenzar con el acopio, que estaba previsto para el 11 de febrero.

Granos y azúcar
 A diferencia de los tabacaleros, los productores de soja y de maíz recibieron con agrado las precipitaciones de las últimas semanas.
Según explicó el asesor agrícola Oscar Ricci, antes del comienzo del ciclo húmedo había campos que estaban muy complicados debido al extenso período de sequía que amenazaba con arruinar los cultivos. “Hubo fincas que perdieron varios lotes de su producción debido a la escasez de agua”, destacó el ingeniero agrónomo.
Ricci afirmó que no se registraron daños en las producciones como consecuencia de las lluvias, con excepción de algunos casos aislados de desbordes de acequias.
“Hoy no falta agua en ninguna zona sojera de la provincia. Para los granos el aporte hídrico fue bastante beneficioso”, remarcó el asesor.
De acuerdo con la evaluación del especialista, el principal inconveniente que generó el alto volumen de precipitaciones fue que, debido a la gran cantidad de agua en los campos,  se atrasaron los trabajos de protección de cultivos contra malezas y plagas.
Por su parte, la poca luminosidad solar de las semanas pasadas puede ocasionar problemas de enfermedades en las cosechas, según estimó Ricci.

Bienvenidas
En el sector de la producción azucarera las lluvias también fueron bienvenidas . Según precisó el jefe de la sección caña de azúcar de Estación Experimental, Jorge Scandaliaris, las precipitaciones cortaron el ciclo seco, que presentaba un panorama complicado para los cultivos debido a la escasez de agua y a la intensidad del calor de las últimas semanas. Sin embargo, el experto advirtió que, si se prolongan por mucho tiempo, esas condiciones meteorológicas podrían incidir de forma negativa en la producción del próximo año.
“Hubo una alta frecuencia de lluvias, pero estas no fueron intensas”, destacó Sacandaliaris.
También, agregó que las precipitaciones afectan, principalmente, a las regiónes con pendientes que son más propensas a la erosión, como es el caso de las zonas del pedemonte, Burruyacú y Cruz Alta. En las regiónes centrales como Famaillá, Monteros y Simoca preocupa que la concentración de agua en los cañaverales provoque anegamientos que detengan el crecimiento del cultivo.

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