02 Febrero 2008 Seguir en 
Washington.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, advirtió que existen señales preocupantes de un debilitamiento de la economía norteamericana y volvió a pedir al Congreso que apruebe rápidamente el paquete de estímulo con el que espera evitar una recesión.
Al hablar en la ciudad de Kansas, en el estado de Missouri, Bush destacó que la inflación es baja y la productividad alta. Pero reconoció: “ciertamente existen señales preocupantes, señales serias de que la economía se está debilitando y tenemos que hacer algo al respecto”.
Bush se refirió al informe del Departamento del Trabajo, difundido ayer, según el cual las empresas estadounidenses recortaron 17.000 empleos en enero, el primer número rojo en ese terreno en más de cuatro años.
“Es una cuestión seria que por primera vez en 52 meses no hayamos creado puestos de trabajo”, dijo el presidente.
El estímulo, que prevé reembolsos impositivos por unos U$S 146.000 millones, ya fue aprobado por la Cámara de Representantes, pero el Senado prefirió discutir un plan propio -también de alivio fiscal-, lo que está retrasando la llegada del paquete a la firma de Bush para su promulgación. A grandes rasgos, el plan de Bush contempla la entrega de más fondos para consumo a los estadounidenses.
“Creo que el gobierno tiene la responsabilidad de afrontar la situación”, dijo el presidente. “Creo que el gobierno puede tomar acciones decisivas para ayudarnos a superar este momento de incertidumbre”, añadió.
Bush dijo que una de las iniciativas en ese sentido es ayudar a la gente a quedarse con sus casas, amenazadas por la oleada de reclamos bancarios que llegó tras la crisis de los préstamos hipotecarios.
Por otro lado, indicó el mandatario, una forma de enfrentar la amenaza de la recesión es concretar un recorte impositivo temporal robusto.
“Eso es lo que le pedimos al Congreso”, dijo Bush, quien pidió al Senado que termine su trabajo rápido y tenga listo el paquete de estímulo lo antes posible. Según el presidente, los cimientos de la economía estadounidense son fuertes. “Solamente estamos atravesando un terreno difícil”, sostuvo el presidente. (Télam-Reuter)
Al hablar en la ciudad de Kansas, en el estado de Missouri, Bush destacó que la inflación es baja y la productividad alta. Pero reconoció: “ciertamente existen señales preocupantes, señales serias de que la economía se está debilitando y tenemos que hacer algo al respecto”.
Bush se refirió al informe del Departamento del Trabajo, difundido ayer, según el cual las empresas estadounidenses recortaron 17.000 empleos en enero, el primer número rojo en ese terreno en más de cuatro años.
“Es una cuestión seria que por primera vez en 52 meses no hayamos creado puestos de trabajo”, dijo el presidente.
El estímulo, que prevé reembolsos impositivos por unos U$S 146.000 millones, ya fue aprobado por la Cámara de Representantes, pero el Senado prefirió discutir un plan propio -también de alivio fiscal-, lo que está retrasando la llegada del paquete a la firma de Bush para su promulgación. A grandes rasgos, el plan de Bush contempla la entrega de más fondos para consumo a los estadounidenses.
“Creo que el gobierno tiene la responsabilidad de afrontar la situación”, dijo el presidente. “Creo que el gobierno puede tomar acciones decisivas para ayudarnos a superar este momento de incertidumbre”, añadió.
Bush dijo que una de las iniciativas en ese sentido es ayudar a la gente a quedarse con sus casas, amenazadas por la oleada de reclamos bancarios que llegó tras la crisis de los préstamos hipotecarios.
Por otro lado, indicó el mandatario, una forma de enfrentar la amenaza de la recesión es concretar un recorte impositivo temporal robusto.
“Eso es lo que le pedimos al Congreso”, dijo Bush, quien pidió al Senado que termine su trabajo rápido y tenga listo el paquete de estímulo lo antes posible. Según el presidente, los cimientos de la economía estadounidense son fuertes. “Solamente estamos atravesando un terreno difícil”, sostuvo el presidente. (Télam-Reuter)
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