03 Febrero 2008 Seguir en 
El cultivo de soja en la Argentina enfrenta escenarios diferentes de desarrollo, incluso hasta el punto de marchitez permanente, mientras que el área de cobertura y los rendimientos son inferiores a los proyectados, con una tonelada que ya se cotiza en $ 1.000.
La disminución de los rindes podría alcanzar el 10%, arriesgan los analistas. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la expansión superficial tiende a disminuir ya que se implantaron 16.64 millones de hectáreas de las 16.9 millones previstas. Hasta el momento, el cultivo no pudo ser sembrado en el Norte de Santa Fe y en el Noroeste argentino lo que ratifica la tendencia de mayores pérdidas de hectáreas.
Las imágenes satelitales (del MODIS) que presentó el organismo de la Argentina comparada entre el 17 y 21 de enero de 2007 y el 2008, son contundentes: representan una disminución respecto del año pasado de las áreas con vegetación densa y vigorosa y un aumento de las zonas afectadas por la sequía.
Según Reinaldo Muñoz, responsable del Informe quincenal de mercados de granos que se elabora en la Estación Experimental Agropecuaria Pergamino, toda la Provincia de Buenos Aires se encuentra en pobres condiciones de humedad edáfica y las zonas más críticas son el centro, sur y sudeste. "Ahí estamos técnicamente en lo que puede denominarse sequía absoluta, en una situación que se presenta una vez cada 20 años", afirmó el especialista.
A pesar de que la soja se caracteriza por una gran tolerancia a situaciones adversas, sin embargo a medida que avanza el ciclo declina su rusticidad y la posibilidad de compensar adversidades previas, sintetizó el informe. Otros informes sostienen que las áreas donde la soja recibió fertilización foliar (en las hojas) desarrolló una gran capacidad de resistencia al estrés hídrico y las enfermedades de fin de ciclo. Los análisis reconocen que el rendimiento potencial en gran parte del área agrícola aún no está definido, y que si llueve, algunas variedades volverán a florecer. En el escenario relacionado con los rendimientos económicos de la soja hay euforia porque atribuyen la firmeza de los precios de la soja a la existencia de demanda externa, a que el acopio de soja de la campaña anterior descendió esta semana por exportaciones y debido a la necesidad de materias primas que tienen las procesadoras de aceite.
En este contexto, el Gobierno informó a través del Indec, que las exportaciones del complejo oleaginoso (porotos, aceite, harina y pellets) del cual la soja participa en el 25% facturó U$S 13.522 millones.
El año pasado, para esta fecha la soja se cotizaba a $ 600 la tonelada mientras que en esta quincena el precio trepó hasta alcanzar los $ 1.000 la tonelada.
Durante los últimos días, se escuchó la voz de productores consultados en distintas regiones productivas del país que sostuvieron la necesidad de que los valores de los insumos -agroquímicos: fertilizantes, pesticidas y herbicidas- no suban al ritmo del precio de la soja. Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Federación Agraria Argentina (FAA) reclamaron que se reduzcan los aranceles de importación en los fertilizantes, y el otorgamiento de créditos con tasa cero de interés y largo plazo para poder retomar la capacidad productiva.
La disminución de los rindes podría alcanzar el 10%, arriesgan los analistas. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la expansión superficial tiende a disminuir ya que se implantaron 16.64 millones de hectáreas de las 16.9 millones previstas. Hasta el momento, el cultivo no pudo ser sembrado en el Norte de Santa Fe y en el Noroeste argentino lo que ratifica la tendencia de mayores pérdidas de hectáreas.
Las imágenes satelitales (del MODIS) que presentó el organismo de la Argentina comparada entre el 17 y 21 de enero de 2007 y el 2008, son contundentes: representan una disminución respecto del año pasado de las áreas con vegetación densa y vigorosa y un aumento de las zonas afectadas por la sequía.
Según Reinaldo Muñoz, responsable del Informe quincenal de mercados de granos que se elabora en la Estación Experimental Agropecuaria Pergamino, toda la Provincia de Buenos Aires se encuentra en pobres condiciones de humedad edáfica y las zonas más críticas son el centro, sur y sudeste. "Ahí estamos técnicamente en lo que puede denominarse sequía absoluta, en una situación que se presenta una vez cada 20 años", afirmó el especialista.
A pesar de que la soja se caracteriza por una gran tolerancia a situaciones adversas, sin embargo a medida que avanza el ciclo declina su rusticidad y la posibilidad de compensar adversidades previas, sintetizó el informe. Otros informes sostienen que las áreas donde la soja recibió fertilización foliar (en las hojas) desarrolló una gran capacidad de resistencia al estrés hídrico y las enfermedades de fin de ciclo. Los análisis reconocen que el rendimiento potencial en gran parte del área agrícola aún no está definido, y que si llueve, algunas variedades volverán a florecer. En el escenario relacionado con los rendimientos económicos de la soja hay euforia porque atribuyen la firmeza de los precios de la soja a la existencia de demanda externa, a que el acopio de soja de la campaña anterior descendió esta semana por exportaciones y debido a la necesidad de materias primas que tienen las procesadoras de aceite.
En este contexto, el Gobierno informó a través del Indec, que las exportaciones del complejo oleaginoso (porotos, aceite, harina y pellets) del cual la soja participa en el 25% facturó U$S 13.522 millones.
El año pasado, para esta fecha la soja se cotizaba a $ 600 la tonelada mientras que en esta quincena el precio trepó hasta alcanzar los $ 1.000 la tonelada.
Durante los últimos días, se escuchó la voz de productores consultados en distintas regiones productivas del país que sostuvieron la necesidad de que los valores de los insumos -agroquímicos: fertilizantes, pesticidas y herbicidas- no suban al ritmo del precio de la soja. Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Federación Agraria Argentina (FAA) reclamaron que se reduzcan los aranceles de importación en los fertilizantes, y el otorgamiento de créditos con tasa cero de interés y largo plazo para poder retomar la capacidad productiva.







