03 Febrero 2008 Seguir en 
Pese a que casi ningún país puede escapar a la recesión o crisis financiera de la mayor potencia mundial debido a los efectos de la globalización, la Argentina deberá observar más que nada los precios de los commodities, especialmente de la soja, del petróleo, del oro y del cobre, para asegurarse superávit fiscal y externo, que le permitan atenuar los cimbronazos externos.
A diferencia de lo que sucedía en otras épocas, cuando crisis financieras en países menos desarrollados -como México- repercutían directamente en la economía argentina, la grave situación que atraviesa el mercado estadounidense y que puso en jaque el crecimiento de ese país, puede ser amortiguada ahora por la economía local. Esto no implica que el crecimiento de la economía quedará totalmente ajeno a uhzna posible recesión en los Estados Unidos, si es que esta semana en ese país se anuncia el segundo mes consecutivo de caída del Producto Bruto.
Por eso, se deben propiciar políticas de desarrollo que le permitan a la Argentina abastecer las demandas mundiales de materias primas y, fundamentalmente, de soja y del resto de las oleaginosas. Esto permite mantener un comercio externo activo, alto nivel de exportaciones y -pese a la devaluación del dólar frente al euro- mantener un tipo de cambio competitivo que garantice el ingreso de divisas al país y altas reservas. Diversos análisis destacan que el crecimiento de la economía argentina dependerá entonces menos del comportamiento de las acciones líderes de la Bolsa porteña que del comportamiento del precio de los commodities (especialmente la soja, el petróleo, el cobre y el oro, aunque no los únicos).
Si los precios de los commodities bajan considerablemente, entonces el país sí puede enfrentar coletazos de la crisis estadounidense. Siguiendo esta misma lógica de análisis, si los precios de los commodities se mantienen estables e incluso aumentan, la Argentina podrá amortiguar e incluso debilitar los efectos de la crisis en los mercados internacionales.
El desafío para el Gobierno será entonces lograr mantener un equilibrio entre los precios internacionales y locales de productos fundamentales de la canasta básica de alimentos. Los mismos análisis señalan que esas políticas deberá centrarse en alcanzar ese equilibrio realizando nuevos acuerdos con los distintos eslabones de la cadena agroalimentaria; subsidiando al sector, o promoviendo nuevas líneas de créditos blandos para el desarrollo de bienes y maquinarias, entre otras alternativas.
Caería el nivel de la cosecha
La cosecha de soja de este ciclo resultaría inferior a la proyectada al inicio de la campaña, debido a la falta de lluvias que se registra en las principales regiones productivas del país. No obstante, el fuerte crecimiento que viene mostrando las cotizaciones de la oleaginosa compensarían la merma que anotará la trilla de la principal materia prima de exportación con que cuenta Argentina.
Relevamientos privados y oficiales difundidos sobre la evolución de esta campaña sojera indican que la falta de humedad que muestran los cultivos se produce en momentos culturales claves, en especial para el llenado de las vainas, por lo cual ya se desactivaron las estimaciones de alcanzar una nueva zafra récord de la oleaginosa.
En ese contexto, datos proporcionados desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indican que la recolección nacional de soja nueva se ubicaría en torno de los 47 millones de toneladas, unos tres millones menos de los que se proyectaron al promediar este ciclo agrícola.
Entre tanto, las cotizaciones del producto continúan batiendo récords y en la última semana treparon a los $ 1.000 por tonelada, duplicando el valor que tuvieron hace un año, según estadísticas del circuito granario local. De cara a ese escenario y considerando el fuerte gravamen que pesa sobre las exportaciones del poroto de soja, además del las retenciones que se aplican sobre las ventas al exterior de harinas y aceites, los valores muestran que las retenciones al grano ya se licuaron, en términos de menores ingresos para el campo.
Esa situación se produce a raíz de la estampida que tuvieron los precios locales de los commodities agrícolas, como rebote de las subas que se registraron en la plaza de Chicago, precisaron exportadores del mercado granario nacional. Así, y a pesar de las retenciones que gravan el comercio de soja en el país, las ventas al exterior del poroto, aceites y harinas representarían el principal blindaje económico con que contará Argentina, debido a la fuerte suba que muestran los precios del grano y sus principales derivados.
A diferencia de lo que sucedía en otras épocas, cuando crisis financieras en países menos desarrollados -como México- repercutían directamente en la economía argentina, la grave situación que atraviesa el mercado estadounidense y que puso en jaque el crecimiento de ese país, puede ser amortiguada ahora por la economía local. Esto no implica que el crecimiento de la economía quedará totalmente ajeno a uhzna posible recesión en los Estados Unidos, si es que esta semana en ese país se anuncia el segundo mes consecutivo de caída del Producto Bruto.
Por eso, se deben propiciar políticas de desarrollo que le permitan a la Argentina abastecer las demandas mundiales de materias primas y, fundamentalmente, de soja y del resto de las oleaginosas. Esto permite mantener un comercio externo activo, alto nivel de exportaciones y -pese a la devaluación del dólar frente al euro- mantener un tipo de cambio competitivo que garantice el ingreso de divisas al país y altas reservas. Diversos análisis destacan que el crecimiento de la economía argentina dependerá entonces menos del comportamiento de las acciones líderes de la Bolsa porteña que del comportamiento del precio de los commodities (especialmente la soja, el petróleo, el cobre y el oro, aunque no los únicos).
Si los precios de los commodities bajan considerablemente, entonces el país sí puede enfrentar coletazos de la crisis estadounidense. Siguiendo esta misma lógica de análisis, si los precios de los commodities se mantienen estables e incluso aumentan, la Argentina podrá amortiguar e incluso debilitar los efectos de la crisis en los mercados internacionales.
El desafío para el Gobierno será entonces lograr mantener un equilibrio entre los precios internacionales y locales de productos fundamentales de la canasta básica de alimentos. Los mismos análisis señalan que esas políticas deberá centrarse en alcanzar ese equilibrio realizando nuevos acuerdos con los distintos eslabones de la cadena agroalimentaria; subsidiando al sector, o promoviendo nuevas líneas de créditos blandos para el desarrollo de bienes y maquinarias, entre otras alternativas.
Caería el nivel de la cosecha
La cosecha de soja de este ciclo resultaría inferior a la proyectada al inicio de la campaña, debido a la falta de lluvias que se registra en las principales regiones productivas del país. No obstante, el fuerte crecimiento que viene mostrando las cotizaciones de la oleaginosa compensarían la merma que anotará la trilla de la principal materia prima de exportación con que cuenta Argentina.
Relevamientos privados y oficiales difundidos sobre la evolución de esta campaña sojera indican que la falta de humedad que muestran los cultivos se produce en momentos culturales claves, en especial para el llenado de las vainas, por lo cual ya se desactivaron las estimaciones de alcanzar una nueva zafra récord de la oleaginosa.
En ese contexto, datos proporcionados desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indican que la recolección nacional de soja nueva se ubicaría en torno de los 47 millones de toneladas, unos tres millones menos de los que se proyectaron al promediar este ciclo agrícola.
Entre tanto, las cotizaciones del producto continúan batiendo récords y en la última semana treparon a los $ 1.000 por tonelada, duplicando el valor que tuvieron hace un año, según estadísticas del circuito granario local. De cara a ese escenario y considerando el fuerte gravamen que pesa sobre las exportaciones del poroto de soja, además del las retenciones que se aplican sobre las ventas al exterior de harinas y aceites, los valores muestran que las retenciones al grano ya se licuaron, en términos de menores ingresos para el campo.
Esa situación se produce a raíz de la estampida que tuvieron los precios locales de los commodities agrícolas, como rebote de las subas que se registraron en la plaza de Chicago, precisaron exportadores del mercado granario nacional. Así, y a pesar de las retenciones que gravan el comercio de soja en el país, las ventas al exterior del poroto, aceites y harinas representarían el principal blindaje económico con que contará Argentina, debido a la fuerte suba que muestran los precios del grano y sus principales derivados.







