La FED intenta impedir una recesión en EEUU
La Reserva Federal recortó medio punto en su tasa de interés rectora, que se ubica en el 3%, y no descartó que se apliquen nuevas rebajas. Bush instó nuevamente al Congreso a que apruebe cuanto antes el paquete fiscal que busca estimular la alicaída economía de su país. Los indicadores siguen siendo negativos.
31 Enero 2008 Seguir en 
Washington.- La Reserva Federal (FED) de Estados Unidos decidió convalidar las expectativas de los mercados con un nuevo recorte de su tasa de interés rectora, esta vez de medio punto porcentual, hasta el 3%, con el argumento de que el sistema financiero sigue transitando una situación inestable. "Los mercados financieros siguen estando bajo considerable estrés y el crédito se estrechó todavía más para ciertos sectores e individuos", dijo el Comité de la FED en un comunicado difundido luego de la reunión mensual en la que decidió llevar la tasa a su nivel más bajo en los últimos tres años. En poco más de una semana, la FED recortó la tasa en 1,25 puntos porcentuales por los temores de una recesión.
Se especulaba, en las últimas horas, con la posibilidad de que el banco federal estadounidense redujera en sólo un cuarto la tasa, pero los negros resultados de la economía de ese país, que se difundieron ayer, reforzaron la idea de se requería una baja más agresiva.
Los últimos datos indicaron una fuerte desaceleración de la principal economía mundial, como consecuencia de la crisis originada en el mercado hipotecario y por sus repercusiones en los financieros.
El Departamento del Comercio estadounidense informó que la economía creció sólo 0,6% en el último trimestre respecto de igual período de 2006, contra 4,9% del lapso anterior. El dato preliminar, que aún puede ser modificado, es apenas la mitad del 1,2% que esperaban los analistas.
Al respecto, la entidad que conduce Ben Bernanke añadió que la información reciente indica una profundización de la contracción en el sector de la vivienda y una tendencia similar en los mercados laborales.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo su previsión de crecimiento para este año en los Estados Unidos al 1,5% y advirtió que, de acuerdo con su análisis, los problemas ya se dejan notar en otros sectores.
Lejos de encontrarse un paliativo a los problemas que enfrenta la economía estadounidense, y con el peligro de una recesión en puerta, desde el Ejecutivo buscan avanzar en el paquete de medidas impositivas que lanzó el presidente George Bush para impulsar el crecimiento. Bush pidió el lunes al Congreso que apruebe lo antes posible el paquete de estímulo económico con el cual espera prevenir la llegada de una recesión.
El programa de salvataje prevé que los estadounidenses reciban este año cheques de entre U$S 300 y U$S 1.200 de parte del Tesoro.
El martes, la cámara de Diputados de Estados Unidos aprobó de forma abrumadora el paquete y fue enviado al Senado, donde un grupo de legisladores impulsa un proyecto alternativo que prevé reembolsos impositivos de U$S 500, pero para todos los estadounidenses, independientemente de sus niveles de ingresos y de su situación como contribuyente.
"El Senado tiene que aceptar el paquete que le pasó la Cámara de Diputados, aprobarlo y mandarlo a mi escritorio para su firma lo antes posible", reclamó ayer Bush durante un acto en el estado de California.
Así, con el fantasma de la recesión sobrevolando el país tras el estallido de la crisis de los préstamos hipotecarios, la FED dijo esperar que la medida, combinada con las anteriormente tomadas, ayude a promover un crecimiento moderado en el futuro cercano y a mitigar los riesgos que pesan sobre la actividad económica.
La Reserva Federal dio a entender entonces que no descarta otros recortes en el futuro, ya que seguirá evaluando los efectos de los acontecimientos financieros y de otros tipo sobre las perspectivas económicas, y actuará de manera oportuna cuando se necesite afrontar esos riesgos.
El mandatario estadounidense manifestó su optimismo pese a los últimos acontecimientos, y aseguró que su economía es flexible. "Hemos pasado por problemas antes y siempre salimos más fuertes", confió el mandatario.
Lo cierto es que el panorama económico sigue debilitándose y las condiciones del mercado financiero continúan deteriorándose. Los datos del Producto Bruto Interno (PBI) estadounidense del cuarto trimestre mostraron el menor ritmo de crecimiento en cinco años. (Télam-Reuter)
Se especulaba, en las últimas horas, con la posibilidad de que el banco federal estadounidense redujera en sólo un cuarto la tasa, pero los negros resultados de la economía de ese país, que se difundieron ayer, reforzaron la idea de se requería una baja más agresiva.
Los últimos datos indicaron una fuerte desaceleración de la principal economía mundial, como consecuencia de la crisis originada en el mercado hipotecario y por sus repercusiones en los financieros.
El Departamento del Comercio estadounidense informó que la economía creció sólo 0,6% en el último trimestre respecto de igual período de 2006, contra 4,9% del lapso anterior. El dato preliminar, que aún puede ser modificado, es apenas la mitad del 1,2% que esperaban los analistas.
Al respecto, la entidad que conduce Ben Bernanke añadió que la información reciente indica una profundización de la contracción en el sector de la vivienda y una tendencia similar en los mercados laborales.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo su previsión de crecimiento para este año en los Estados Unidos al 1,5% y advirtió que, de acuerdo con su análisis, los problemas ya se dejan notar en otros sectores.
Lejos de encontrarse un paliativo a los problemas que enfrenta la economía estadounidense, y con el peligro de una recesión en puerta, desde el Ejecutivo buscan avanzar en el paquete de medidas impositivas que lanzó el presidente George Bush para impulsar el crecimiento. Bush pidió el lunes al Congreso que apruebe lo antes posible el paquete de estímulo económico con el cual espera prevenir la llegada de una recesión.
El programa de salvataje prevé que los estadounidenses reciban este año cheques de entre U$S 300 y U$S 1.200 de parte del Tesoro.
El martes, la cámara de Diputados de Estados Unidos aprobó de forma abrumadora el paquete y fue enviado al Senado, donde un grupo de legisladores impulsa un proyecto alternativo que prevé reembolsos impositivos de U$S 500, pero para todos los estadounidenses, independientemente de sus niveles de ingresos y de su situación como contribuyente.
"El Senado tiene que aceptar el paquete que le pasó la Cámara de Diputados, aprobarlo y mandarlo a mi escritorio para su firma lo antes posible", reclamó ayer Bush durante un acto en el estado de California.
Así, con el fantasma de la recesión sobrevolando el país tras el estallido de la crisis de los préstamos hipotecarios, la FED dijo esperar que la medida, combinada con las anteriormente tomadas, ayude a promover un crecimiento moderado en el futuro cercano y a mitigar los riesgos que pesan sobre la actividad económica.
La Reserva Federal dio a entender entonces que no descarta otros recortes en el futuro, ya que seguirá evaluando los efectos de los acontecimientos financieros y de otros tipo sobre las perspectivas económicas, y actuará de manera oportuna cuando se necesite afrontar esos riesgos.
El mandatario estadounidense manifestó su optimismo pese a los últimos acontecimientos, y aseguró que su economía es flexible. "Hemos pasado por problemas antes y siempre salimos más fuertes", confió el mandatario.
Lo cierto es que el panorama económico sigue debilitándose y las condiciones del mercado financiero continúan deteriorándose. Los datos del Producto Bruto Interno (PBI) estadounidense del cuarto trimestre mostraron el menor ritmo de crecimiento en cinco años. (Télam-Reuter)
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