29 Enero 2008 Seguir en 
El empresario Carlos Bulgheroni fue quien le dio impulso al proyecto Papel del Tucumán en 1979, luego de que, cinco años antes, una cooperativa de periódicos no pudiera poner en marcha a la fábrica. En mayo del 79, el teniente general Jorge Rafael Videla aterrizó en La Reducción para colocar la piedra basal de la fábrica.
En la década siguiente, Raúl Alfonsín aprobó una ampliación de la ley de promoción industrial, para que el empresario avanzara con el emprendmiento, pero la norma fue vetada casi de inmediato. Luego, presuntamente beneficiado por su amistad con el entonces presidente Carlos Menem, pudo poner en marcha la papelera.
El petrolero levantó esa planta difiriendo -aparentemente en exceso- impuestos que debían tributar otras firmas del Grupo Bridas (en lugar de pagar los tributos, invertía el dinero en la papelera) y mediante créditos del estatal y ya desaparecido Banco Nacional de Desarrollo, préstamos que no canceló. Así fue que Bulgheroni y el Estado cruzaron denuncias múltiples en los juzgados. En primera instancia, se lo acusó de fabricar papel de obra, no comprendido en la promoción industrial. Además, habría diferido impuestos por un monto muy superior al autorizado. A su vez, Bulgheroni inició causas contra el Estado para que se cumpliera aquella derogada resolución de promición industrial. Estas demandas fueron rechazadas por sentencias firmes. La empresa, quebrada, fue vendida en U$S 14 millones a Alberto Pierri.
Luego, durante su gestión, Néstor Kirchner ordenó reactivar las juicios por unos $ 500 millones que el Estado Nacional mantiene contra el Grupo Brida por impuestos impagos e incumplimientos de contrato. Ayer, el mismo hombre se sentó con Cristina Fernández para hablar del emprendimiento petrolero en Chubut.
En la década siguiente, Raúl Alfonsín aprobó una ampliación de la ley de promoción industrial, para que el empresario avanzara con el emprendmiento, pero la norma fue vetada casi de inmediato. Luego, presuntamente beneficiado por su amistad con el entonces presidente Carlos Menem, pudo poner en marcha la papelera.
El petrolero levantó esa planta difiriendo -aparentemente en exceso- impuestos que debían tributar otras firmas del Grupo Bridas (en lugar de pagar los tributos, invertía el dinero en la papelera) y mediante créditos del estatal y ya desaparecido Banco Nacional de Desarrollo, préstamos que no canceló. Así fue que Bulgheroni y el Estado cruzaron denuncias múltiples en los juzgados. En primera instancia, se lo acusó de fabricar papel de obra, no comprendido en la promoción industrial. Además, habría diferido impuestos por un monto muy superior al autorizado. A su vez, Bulgheroni inició causas contra el Estado para que se cumpliera aquella derogada resolución de promición industrial. Estas demandas fueron rechazadas por sentencias firmes. La empresa, quebrada, fue vendida en U$S 14 millones a Alberto Pierri.
Luego, durante su gestión, Néstor Kirchner ordenó reactivar las juicios por unos $ 500 millones que el Estado Nacional mantiene contra el Grupo Brida por impuestos impagos e incumplimientos de contrato. Ayer, el mismo hombre se sentó con Cristina Fernández para hablar del emprendimiento petrolero en Chubut.
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