20 Enero 2008 Seguir en 
LONDRES.- No hay que preocuparse por la inflación: los poderosos y duraderos efectos de la crisis del crédito la controlarán pronto. Como el petróleo, el oro y otras materias primas están en niveles muy altos, y los precios al productor estadounidense han subido 6,3% el año pasado, el mayor incremento desde 1981, han crecido los temores de que una agresiva ronda de recortes de tasas de interés de la Reserva Federal afiance la inflación. La inflación de los precios al consumidor de diciembre pasado en Estados Unidos fue de 0,3%, y ha crecido 4,1% respecto del año anterior. Si el crédito enfrenta una restricción estricta y los precios de los activos caen, como ocurre en las viviendas y las acciones, la inversión, el consumo y todo lo demás que pueda bajar, bajará.
"No conozco ninguna crisis bancaria en la historia que no esté acompañada de una disminución de la inflación", dijo George Magnus, asesor económico de UBS.
El índice del Báltico
De manera ominosa para la economía, un índice del Báltico sobre la capacidad naviera sufrió el miércoles su mayor caída en un día desde que comenzó a relevarse ese registro, con una baja de 5,74%, después de reducciones fuertes similares en días recientes. Este índice acumula una caída de casi 20% desde el 1 de enero. Como el intercambio comercial viaja por mar, el índice del Báltico suele ser un buen indicador adelantado de la demanda, tanto de los recursos naturales como de los productos terminados.
Ahora, el racionamiento del crédito se está gestando en nuevas áreas de preocupación como las tarjetas de crédito y los préstamos comerciales. Otra ronda de pérdidas en nuevas áreas empeoraría aún más el crédito. Citibank ha duplicado con creces su ratio de reservas por pérdidas crediticias sobre la deuda de los consumidores estadounidenses desde fines del segundo trimestre. Luego, existe el riesgo de que los recortes de las tasas de interés de Estados Unidos desaten lo que quizá sea la mayor apuesta apalancada del mundo, el uso de los "carry trades", según Lee de pi Economics.
El "carry" es una estrategia financiera que se basa en tomar deuda en monedas de retornos bajos, como el yen japonés y el franco suizo, para invertir en unidades de mayores rendimientos.
Tanto el yen como el franco han subido con fuerza contra el dólar en días recientes, impulsados por las expectativas de tasas mucho más bajas en Estados Unidos.
Si las monedas de financiamiento como el yen y el franco continúan subiendo, los prestatarios podrían sufrir pérdidas grandes.
Parece claro que, como ocurrió con el auge alimentado por el crédito que lo antecedió, el desplome actual ha cobrado vida propia. (Reuter)
"No conozco ninguna crisis bancaria en la historia que no esté acompañada de una disminución de la inflación", dijo George Magnus, asesor económico de UBS.
El índice del Báltico
De manera ominosa para la economía, un índice del Báltico sobre la capacidad naviera sufrió el miércoles su mayor caída en un día desde que comenzó a relevarse ese registro, con una baja de 5,74%, después de reducciones fuertes similares en días recientes. Este índice acumula una caída de casi 20% desde el 1 de enero. Como el intercambio comercial viaja por mar, el índice del Báltico suele ser un buen indicador adelantado de la demanda, tanto de los recursos naturales como de los productos terminados.
Ahora, el racionamiento del crédito se está gestando en nuevas áreas de preocupación como las tarjetas de crédito y los préstamos comerciales. Otra ronda de pérdidas en nuevas áreas empeoraría aún más el crédito. Citibank ha duplicado con creces su ratio de reservas por pérdidas crediticias sobre la deuda de los consumidores estadounidenses desde fines del segundo trimestre. Luego, existe el riesgo de que los recortes de las tasas de interés de Estados Unidos desaten lo que quizá sea la mayor apuesta apalancada del mundo, el uso de los "carry trades", según Lee de pi Economics.
El "carry" es una estrategia financiera que se basa en tomar deuda en monedas de retornos bajos, como el yen japonés y el franco suizo, para invertir en unidades de mayores rendimientos.
Tanto el yen como el franco han subido con fuerza contra el dólar en días recientes, impulsados por las expectativas de tasas mucho más bajas en Estados Unidos.
Si las monedas de financiamiento como el yen y el franco continúan subiendo, los prestatarios podrían sufrir pérdidas grandes.
Parece claro que, como ocurrió con el auge alimentado por el crédito que lo antecedió, el desplome actual ha cobrado vida propia. (Reuter)







