Toda la atención en EEUU y en su posible recesión

Los datos desalentadores sobre la economía de la potencia mundial llevaron a que se produzca un derrumbe bursátil global.

ARCHIVO LA GACETA
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20 Enero 2008
La crisis de las hipotecas "subprime" o de bajo costo en Estados Unidos destapó la olla a presión que escondía las múltiples falencias que viene evidenciando desde hace ya un tiempo la economía de Estados Unidos. Otros signos acompañaron al desencadenamiento de los rumores sobre que la principal potencia mundial estaría por entrar en recesión. En la semana que pasó, la seguidilla de jornadas negativas en Wall Street, que repercutió en los mercados globales, enarboló la pregunta sobre cómo se llegó a esta situación. En el orden local, la inquisitoria es cuánto afectará esta crisis a la Argentina. Para responder el primer punto, vale enumerar las índices negativos que cercaron a EEUU:
La crisis de las hipotecas: el conflicto se desencadenó a mediados de 2007. Los tomadores de créditos con bajas garantías para viviendas comenzaron a incumplir, masivamente, con los compromisos, lo que provocó fuertes pérdidas en las compañías financieras y bursátil. El escándalo salpicó a todo el mundo y desencadenó turbulencias bursátiles que se propagaron hasta 2008.
Indices negativos: el efecto nocivo de ese indicador adverso se trasladó a los índices de desempleo y de la construcción hacia la baja en Estados Unidos. La Reserva Federal recortó la tasa en medio punto para inyectar más fondos a los mercados, pero la recuperación duró pocas semanas y los temblores en las Bolsas globales regresaron.
Bancos en rojo: cuando 2008 parecía dejar atrás las abruptas caídas, los datos de pérdidas millonarias de tres de los principales bancos de EEUU desataron el reciente "martes negro", que se prolongó durante toda la semana. Citigroup comenzó anunciando pérdidas por U$S 20,000 millones, un día después lo siguió JP Morgan, con índices similares y otra jornada adelante hizo lo propio Merrill Lynch. Para colmo, el gigante constructor de chips Intel también reportó pérdidas. La suma de los datos adversos hizo que se cerrara la primera quincena de enero con datos negativos en los mercados de todo el mundo.
Greenspan versus Bernanke: el viejo gurú de los mercados financieros, Alan Greenspan, afirmó que la entrada en recesión de EEUU era casi inevitable. Sus dichos fueron suficientes para que los inversores salieran a resguardar sus fondos y creciera el temor a que la economía de Estados Unidos saque el pie del acelerador. El titular de la FED, Ben Bernanke, salió a tratar de morigerar los dichos de Greenspan y hundió aún más la confianza de los inversores: dijo que no hay recesión, pero aceptó que EEUU crecerá a menores tasas este año y pidió un esfuerzo fiscal para superar la crisis.
"Los temores y el pesimismo están realmente comenzando a dominar a Wall Street", resumió Eric Kuby, director general de inversiones de North Star Investment Management Corp en Chicago, a la agencia Reuter. "Nuevas cifras muestran debilidad de la economía, y Merrill Lynch registró una amortización cuyo tamaño, hasta hace poco, habría parecido insondable", añadió, y confirmó los malos pronósticos.

Cautela y optimismo en nuestro país
Mientras aumentan los presagios de una profunda crisis financiera mundial, alentados por una caída global de las bolsas, los especialistas sostienen que la Argentina podría mantenerse casi ilesa al margen de la tormenta. El presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Eduardo Hecker, admitió que la crisis le pega a la Argentina, pero de rebote. "El Gobierno ha tomado en los últimos años medidas que desalientan el ingreso de capitales de corto plazo para evitar, entre otras cosas, que se aprecie demasiado el tipo de cambio real", dijo a la agencia NA.
En el ámbito local cada vez son más los especialistas que se inclinan por los bonos públicos a la hora de invertir, incluso por sobre las acciones. Sobre todo después de las últimas jornadas, en las que los bonos vienen mostrando un desempeño sólido, salvo pequeñas recaídas. "Hay tres escenarios posibles que el mercado puede enfrentar", explicó Noelia Lucini, de Capital Markets. "El primero es que se baje la tasa y la recesión americana no se vea; el segundo que la recesión sea leve y el tercero que exista realmente una recesión. En los dos primeros escenarios el contexto para los bonos locales sería favorable", dijo.
También Rodolfo Acosta, de Arpenta, adelantó que la recuperación será más rápida en bonos que en acciones. Por su parte, Hecker desde la CNV, sostuvo que la mejor vía para no contagiarse de la crisis internacional es el ahorro interno. Afirmó que hay unos U$S 10.000 millones en ahorro interno ocioso, que no se canaliza a través del sistema financiero y que podría servir para fomentar el crédito de largo plazo. La consultora Bearn Stearns destacó también el futuro financiero argentino, aunque en este caso fue con respecto al bono PBI. Según la consultora económica, un escenario futuro de crecimiento del PBI que lleve el precio del bono entre 16 y 18 dólares supera el 50% de probabilidad.

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