Durante el primer semestre, los mercados seguirían en alerta
Perspectivas negativas. Los ojos están puestos en la economía de EEUU, dice un informe de la consultora Deloitte. El estudio plantea tres escenarios posibles para el país del Norte: recesión moderada, recesión más pronunciada o recesión con inflación. La incidencia en la Argentina.
En un informe de la consultora al que tuvo acceso LA GACETA, se indica que la bonanza de los últimos años en los mercados financieros ha comenzado a mostrar fuertes signos de debilidad ya en 2007 y que todos los ojos están puestos en la economía de EEUU, sobre la que nuevamente empezó a proyectarse una recesión.
"Para el sector financiero la recesión ya comenzó en diciembre, mientras que los empresarios se mantienen optimistas con vistas al futuro. Pero el resultado es importante para los mercados, debido a la gran influencia comercial que presenta norteamérica en el resto del mundo", se explica.
El estudio de Deloitte refiere que para el país del Norte aparecen tres escenarios macroeconómicos diferentes, de mayor a menor gravedad: Que se desarrolle el fenómeno conocido como soft-landing, lo que sería una desaceleración de la economía de ese país, pero sin llegar a una recesión.
Una recesión.
Una estanflación, que se traduce en una peligrosa combinación recesión con inflación. "Por este motivo, la incertidumbre en los mercados globales podría mantenerse durante el primer semestre de 2008", se evalúa en el documento, firmado por Miguel Arrigoni, socio de la consultora, fundada en la Argentina en noviembre de 1908.
Los costos financieros, a partir de este diagnóstico prospectivo, podrían seguir creciendo, se indica en el documento.
Según Deloitte, en el caso de que se confirme un escenario de soft-landing (desaceleración) en Estados Unidos, la baja de tasas internacionales favorecerá el ingreso de capitales a la Argentina. "Así, el aumento de la liquidez reduciría las tasas de interés, lo que favorecerá al mercado de emisiones de deuda local", se explica.
A su vez, el economista Eduardo Robinson coincidió en que en el caso de que bajen las tasas de interés y el mundo desarrollado se vuelva menos atractivo, se verán favorecidas las economías emergentes como la argentina.
Robinson explicó que, si bien la economía argentina aparece ajena a lo que ocurre en el mundo -en particular, a causa de los altos precios y de la elevada demanda de los commodities, que exporta nuestro país-, una posible desaceleración en la economía nortemericana generaría un aumento en el riesgo sistémico.
"El efecto no es tan fuerte en la Argentina, pero la crisis puede provocar un aumento del riesgo sistémico, que puede presionar hacia un alza a las tasas de interés", explicó el experto de la UNT.
De todas formas, afirmó que la crisis de los mercados todavía no impactó en la economía real.
"Además, habrá que ver cuánto dura una posible recesión en Estados Unidos", analizó.
Repercusiones de la crisis
Brasil esta listo para enfrentar una posible recesión económica en Estados Unidos, y no necesita adoptar ahora ninguna medida para enfrentar eventuales turbulencias financieras, aseguraron el ministro de Hacienda, Guido Mantega, y el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles. "El mercado brasileño tiene liquidez. El mercado de reales (la moneda nacional) no ha enfrentado los problemas que han tenido otros países con sus monedas locales. Por lo tanto, no encontramos necesidad de medidas puntuales en esa área", expresó Meirelles. A su vez, el ministro Mantega aseguró que no cree en una recesión económica en Estados Unidos.
La economía de Estados Unidos enfrenta un desafío y los problemas de los mercados del crédito son tenaces, dijo el presidente de la Reserva Federal (FED) de ese país, Ben Bernanke. "Ha sido una situación económica desafiante y también hay un conjunto de problemas difíciles, más bien tenaces, en los mercados de crédito", dijo el funcionario.
El ex presidente de la FED, Paul Volcker, cree que ese organismo es el culpable de permitir que los mercados de activos se inflen con burbujas y sostiene que Ben Bernanke está en una posición difícil. "La Fed no tiene realmente la situación bajo control", dijo Volcker al Times, en una clara crítica a Bernanke y a su predecesor, Alan Greenspan. Volcker presidió la Fed entre 1979 y 1987, año en que entregó las riendas del banco central a Greenspan. Los críticos culpan a las políticas de tasas de interés demasiado bajas al final del mandato de Greenspan, cuando las tasas de interés bajaron hasta un 1% y se mantuvieron en dicha cifra por un período prolongado, por fomentar la burbuja inmobiliaria.









